Los socialistas aspiran a captar el voto de electores «descontentos» con los populares y éstos alertan del retroceso de la región con el actual Gobierno IU quiere aprovechar el giro al centro del PSOE para obtener un diputado
La FSA apoyará su precampaña en la inversión de Zapatero en Asturias y el PP, en sus incumplimientos
Los partidos políticos asturianos han iniciado ya la precampaña electoral cuando quedan casi seis meses para los comicios generales. El PSOE, tras ganar las elecciones en el Principado y consolidar su dominio autonómico, considera factible repetir el triunfo a nivel estatal en las urnas el próximo marzo y no descarta alcanzar la mayoría absoluta que le otorgan algunas encuestas internas, según afirman fuentes de la organización.
Los socialistas han multiplicado sus intervenciones públicas en las últimas semanas y mantendrán este ritmo en los próximos meses. El objetivo es claro: trasladar a la ciudadanía la gestión del Ejecutivo de Rodríguez Zapatero y el efecto que ha tenido en los avances del Principado.
El PP, por su parte, ha alargado el verano lamiéndose las heridas provocadas por los resultados de los comicios autonómicos de mayo, que le dejaron otra vez en la oposición política. La falta de compromisos en infraestructuras y los niveles de crecimiento de Asturias, respecto a otras comunidades, serán algunos de los argumentos que utilizarán los populares para mantenerse como el partido más votado en las generales, tal y como ocurrió hace cuatro años.
Izquierda Unida, a su vez, no ha perdido el tiempo. Tras romper la negociación con los socialistas para reeditar el pacto político en el Principado, la coalición ha cargado sus tintas contra los socialistas a los que ha advertido de forma reiterada que la legislatura de Álvarez Areces no será fácil con un Gobierno en minoría. Esta estrategia le permite, de paso, restañar las cicatrices provocadas por la crisis interna que padeció en los meses anteriores a las elecciones regionales. Ahora, IU quiere reivindicarse y recuperar parte del crédito perdido, sobre todo en los grandes núcleos urbanos. No lo tendrá fácil, tal y como reconocen dirigentes de la coalición. La tendencia al bipartidismo es cada vez más acusada entre el electorado asturiano. Basta con mirar los últimos resultados para darse cuenta que PSOE y PP mantienen su respaldo electoral, mientras IU paga muy caro incluso su participación en gobiernos autonómicos y locales.
Si hay algo en que los tres partidos coinciden es que el votante acudirá a las urnas con tres nombres en la cabeza: Zapatero, Rajoy y Llamazares. No obstante, nadie obvia que los candidatos asturianos que presenten las tres principales fuerzas asturianas tienen una difícil labor por delante si quieren romper el empate a cuatro diputados que se registró en 2004.
PSOE
El efecto ZP
El PSOE se presenta como favorito ante las urnas y espera cumplir esas expectativas en Asturias, donde la meta es dar la vuelta a los resultados de las anteriores generales, en las que perdió a manos de los populares. El decálogo socialista no ofrece dudas: el Ejecutivo de Zapatero se ha comprometido con Asturias hasta convertirla en la región con más inversión por habitante en el último ejercicio. Más que palabras, los socialistas prefieren hablar de hechos o, mejor dicho, importantes proyectos que se han impulsado en esta legislatura como la regasificadora, la ampliación de El Musel o el HUCA. Sin mencionar el desarrollo de infraestructuras pendientes. «Se ha demostrado que Asturias no puede estar descontenta con el Gobierno de Zapatero. Hemos ejecutado obras donde otros ponían primeras piedras», afirma el secretario de Organización de la Federación Socialista Asturiana (FSA), Jesús Gutiérrez, que promete para los próximos cuatro años «más de lo mismo» si se repite una victoria socialista en las urnas. Los temas sociales y el desarrollo de derechos civiles han convertido al actual Ejecutivo «en el garante del Estado de bienestar», asevera Gutiérrez, satisfecho de que Zapatero haya logrado que esta premisa se sostenga sobre un cuarto pilar: la Ley de Dependencia.
Los socialistas llegan «más unidos» y sin apenas debates sobre el liderazgo de Zapatero. Una situación muy diferente, según Gutiérrez, a la que atraviesan los populares con su cabeza de lista: Mariano Rajoy. «Difícilmente cuando no es líder en su partido pueden los ciudadanos confiar en él para gestionar el país», señala.
El crédito acumulado en los últimos cuatro años será el aval, a juicio de los socialistas, con el que se presentarán ante un electorado más heterogéneo. En cuatro años ha cambiado el contexto político y también el potencial votante. «Hacer políticas progresistas no significa renunciar a captar votantes del centro», reconoce Gutiérrez, al tiempo que apostilla sobre un importante segmento social que después de haber confiado en el PP «rechacen ahora su estrategia frentista y apuesten por una actitud más moderada y constructiva». La política popular está compuesta, según el dirigente de la FSA, «por elementos que se desvanecen, como la política antiterrorista». El fin que justifica los medios, en palabras de Gutiérrez, es acceder a La Moncloa «por el desencanto y altos niveles de abstención».
PARTIDO POPULAR
Borrón y cuenta nueva
El PP quiere dejar atrás la derrota electoral nacional de 2004. Desde el primer día, su estrategia se ha centrado en desgastar al Ejecutivo socialista y cuestionar la eficiencia de su gestión. Este mismo guión sirve si el debate se traslada a Asturias. Los populares han intentado «desenmascarar» los compromisos del Gobierno con la región. Ese es el pensamiento de la diputada nacional Alicia Castro Masaveu. A su juicio, han intentado vender al Principado como una comunidad competitiva y no han visto el «retroceso» que ha sufrido en los últimos años.
Este es el discurso que mantendrán los candidatos populares hasta las elecciones de marzo y donde pondrán el acento en el déficit de infraestructuras que, según ellos, «sufre Asturias tras la marcha del ex ministro de Fomento Francisco Álvarez-Cascos y a pesar de las cifras de inversión de las que presumen los socialistas. «Una buena parte de ese dinero está en los presupuestos pero nunca se ha ejecutado», se queja la que fuera número uno de la candidatura popular en 2004, que pone los planes para las zonas mineras como un ejemplo del «engaño» que el Gobierno está realizando en el Principado.
Castro cree que los socialistas tienen que dar muchas explicaciones y sus errores los pagarán en las urnas. «Este Ejecutivo ha olvidado a las zonas rurales, como demuestra la crisis del sector lácteo, y lo mismo ha hecho con los jóvenes o las políticas de vivienda», asevera la diputada popular, mientras recuerda que Asturias es la última región de España en crecimiento.
La «ficticia» política del Gobierno de Zapatero cree que tiene el mejor exponente en la Ley de la Dependencia. Según la diputada asturiana, «se precipitaron para venderlo y no han dado solución a los problemas de la gente». Castro rechaza que las importantes normativas impulsadas en esta legislatura le puedan reportar al PSOE un beneficio en las elecciones. «Los socialista -reitera- hacen leyes y creen que con un papel se resuelven las cosas».
IZQUIERDA UNIDA
Volver al camino
Cuatro años fuera del Congreso fue un golpe muy duro para IU de Asturias. Ahora, tiene la oportunidad de retornar a las Cortes y romper así el previsible empate que se puede producir en el Principado. A medida que se acercan las elecciones, la coalición ha intentado distanciarse ideológica y políticamente de los socialistas, tanto en Madrid como en Asturias. Su premisa en los próximos meses es demostrar que son una opción «útil» de voto y más en el caso del Principado.
En las anteriores generales, la coalición presentó al actual coordinador general, Jesús Iglesias. En aquel momento se insistió en un discurso que, pese a no tener entonces los resultados esperados, parece propicio para este nuevo reto electoral. «IU es la única opción de que los asturianos tengan representación en el Congreso, sin la servidumbre de los dos grandes partidos y el protagonismo de los grupos nacionalistas», dice el diputado regional Aurelio Martín, quien cree que su formación puede aunar el voto el voto de la izquierda «descontenta». Buena prueba de ello, asegura, «es ver cómo Zapatero cambia de estrategia a pocos meses de las elecciones buscando otras alianzas y permitiendo que el PP gobierne en Navarra».
Este giro en la política socialista hacia el centro ha quedado de manifiesto, según el dirigente de IU, a lo largo de una legislatura «donde nos hemos encontrado con una política fiscal y financiera continuista». De igual modo, consideran «insuficientes» los esfuerzos del Ejecutivo en materia social y rechazan su gestión de la política medioambiental, «donde no han puesto freno al fenómeno de la especulación urbanística».
En Asturias, además, IU tiene la obligación, señala Martín, «de exigir el cumplimiento de los plazos en las infraestructuras» y, al igual que el PP, «desmitifica» los esfuerzos inversores del actual Gabinete socialista. «Están cumpliendo con los atrasos de 25 años», insiste.

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