LA RUEDA
Esto es como lo del dentista: mejor ponerse sin preámbulos, porque doler, dolerá. Después de tanta biografía, una ya sabe cuándo hace amigos con un artículo, de manera que me coloco el casco, y lo digo sin respiro: los 2.500 euros por cada nuevo hijo, que han acordado en el Congreso, me parece una medida populista e irresponsable. No solo estoy en contra de incentivar la natalidad vía talonario, sino que me parece una decisión cuyo único objetivo es comprar votos comprando voluntades. Veamos. En una sociedad que no ha resuelto la inserción de la mujer en el mercado laboral y que castiga la maternidad con horarios imposibles, falta de guarderías y discriminación económica, esta decisión no resuelve nada, y encima anima a empeorarlo todo. Más hijos, pero sin ninguna estrategia social para conciliar maternidad y trabajo.
Además, va en dirección diametralmente contraria a la planificación familiar, vieja conquista de la progresía de otros tiempos. Otrora, las mujeres luchamos por controlar nuestra maternidad, y por aprender a planificarla. Y ahora que nos llegan masas ingentes de mujeres emigrantes, muchas de ellas madres adolescentes, sin ningún criterio de planificación, el mensaje que les enviamos es que les pagaremos por tener hijos. Para algunas llegará a ser una fuentes de ingresos. Es decir, lejos de hacer pedagogía para una maternidad responsable -tan necesaria en algunos colectivos discriminados-, el Gobierno parece el boletín oficial del Vaticano, animando a procrear sin pausa. Entendería políticas sociales más comprometidas, mejores becas de alimentación, transporte escolar, una seria política familiar, pero el anuncio de los 2.500 euros no es nada de todo esto. Solo es un lema estridente, con tufo electoral, que hace surfing sobre la superficie del problema. Es populismo puro, del peor, porque es, además, irresponsable.
Y, en el terreno ideológico, es progresismo retrógrado, tan afamado por caer simpático, que acaba militando en la democracia cristiana. Después de esto, que Zapatero fiche a Duran Lleida, que ahora es un buen momento.

Escribe un comentario
Los comentarios están cerrados