IDEAS Y DEBATES

Les aseguro que, una y mil veces, afloran en el mapa nacional promesas y adelantos -siempre para un futuro mejor- en boca de los que responden blanco sobre negro despejando, como lateral hecho y derecho, cualquier esférico balón. Y eso llevo haciendo, velis nolis. Hoy se trata de una manifestación del recién entronizado como presidente del PP y, más aún, como candidato a la Presidencia del Gobierno, don Mariano Rajoy Brey; Registrador de la Propiedad, con sede en Santa Pola (Alicante).

Ciertamente sería engañarles -lo cual está muy lejos de mis intenciones- dar a entender que don Mariano Rajoy Brey acaba de cruzar la frontera que va de lo habitual a lo familiar; por el contrario, para mí, figura entre los políticos de mayor renombre en la derecha española. He seguido con atención sus sucesivas ascensiones, entre otras, la estancia en el Ministerio de Educación y Ciencia donde, se quiera o no, el político pontevedrés hizo bueno el dicho que establece "la elegancia en pasar desapercibido"; no es algo extraño, pues, que les asegure que el fue un ministro muy elegante. Para no continuar repitiendo lo dicho, debo recordar, aquellos famosos hilillos de plastilina.

Pero, ahora, no se trata de mirar al pasado por instructivo que sea. Se trata de que muy recientemente el señor Rajoy ha despejado puntos muy concretos de su programa de gobierno. Y en todo ese despliegue me ha sorprendido la afirmación: "volveré a poner en funcionamiento el proceso de privatización truncado por los socialistas".

Miren ustedes, ya estamos de nuevo en el manoseado juego de amagar y no dar. ¿Acaso sabe el señor candidato lo que fue la actuación del Consejo Consultivo de Privatizaciones (CCP) creado por acuerdo del Consejo de Ministros de 28 de Junio de 1996? Pues bien, para su información, el expresado CCP apareció bajo la presidencia de Luis Gamir Casares, que había sido responsable de finanzas del PP y con implicación en casos sombríos como Inverbroker -que hoy se diluye en los pasillos de la Audiencia Nacional-.

El resto de consejeros eran representantes del CiU y el PP (la representación del CiU constituía un ejemplo más de los acuerdos del Majestic con los que se tocó poder cuando se creía que era posible influir sin mandar. Entre quienes formaron parte del primer Consejo están personajes como Gaspar Ariño y Juan Antonio Sagardoy -cuya fuga al Consejo de Administración de Telefónica, inmediatamente después de informar favorablemente sobre su privatización desde el CCP resultó, cuando menos, un escándalo (Vid. Ramón Tijeras, 2003). Y así han ido algunas cosas…

Los consejeros consultivos

He repasado, más de una vez, las listas de consejeros consultivos, y me temo que, si saltan otros casos como los de los profesores (sí, lo son), Ariño y Sagardoy, considero muy precipitada la promesa electoral de Mariano Rajoy de enderezar lo que dice que, sin más, truncaron los socialistas. Es más, el mejor analista de este proceso, Ramón Tijeras, dice, concretamente, que "Ariño, verdadero ideólogo original del PP en este Consejo y del proceso de privatizaciones en general, no ha dejado de ganar dinero desde entonces como consultor privado tanto en empresas públicas como privadas".

Lamento ser yo quien introduzca alarma donde se pide angustiosamente sosiego. El caso del profesor Ariño, como ya he mencionado anteriormente, ofrece un muestrario casi sin límites de las instrumentaciones de un organismo encaminado, a priori, al perfeccionamiento de la economía que se ha terminado transformando en una rampa de lanzamiento para el peculio personal del "casi padre de la Patria".

¡No se arrepienta, don Mariano, por semejante truncamiento!. Conozco varios de los sucesivos consejeros y le ruego encarecidamente que, a la mayor brevedad posible, separe el trigo de la paja si quiere cumplir su promesa.

Fabián Estapé. Economista.