HISTORIAS DEL MUNDO

Nicolas Sarkozy se levanta cada día temprano, muy temprano, y sale de su casa en dirección al trabajo. Como muchos otros millones de franceses. Salvo que, en este caso, el coche oficial en el que se desplaza tiene como destino el palacio del Elíseo, en el número 55 del Faubourg Saint Honoré, en París. A las 8.30 h en punto, el presidente francés acostumbra a reunir a sus principales colaboradores en el Salón Dorado, el mismo despacho que ocuparon antes que él De Gaulle, Pompidou, Mitterrand y Chirac (no así Giscard). Salvo algunos objetos decorativos y las fotos de su familia, Sarkozy apenas ha tocado nada de esta estancia estilo siglo XVIII, que acostumbra a tener las ventanas siempre abiertas.

El presidente podía haber decidido cambiar de arriba abajo su despacho. Los almacenes del Mobiliario Nacional y el Fondo Nacional de Arte Contemporáneo están a su disposición - así como del primer ministro y los miembros de su Gabinete- para suministrarle lo que haga falta. Pero no lo ha hecho. Como tampoco ha acondicionado los apartamentos privados del Elíseo - que ocupan 300 metros cuadrados del ala este del palacio- ni ha encargado ningún plan al respecto. Cuatro meses después de su toma de posesión, Sarkozy sigue viviendo en su apartamento familiar de Neuilly-sur-Seine - la burguesa ciudad adosada a París de la que fue alcalde- y se desplaza cada día al Elíseo para trabajar. Y así seguirá por el momento.

El presidente francés había anunciado que en septiembre se instalaría en el Elíseo con su familia. Pero ni lo ha hecho, ni - según la prensa francesa- va a hacerlo en los próximos meses. Los Sarkozy seguirán residiendo, por el momento, en su piso del bulevar Maurice-Barrès de Neuilly - frente al Bois de Boulogne, el mayor pulmón verde de París-, que alquilaron tras vender a finales del 2006 el apartamento que tenían de propiedad en la exclusiva isla de la Jatte.

Cuando José María Aznar fue elegido por primera vez presidente del Gobierno español, su esposa, Ana Botella, expresó cierta queja por tener que mudarse al palacio de la Moncloa, que consideró poco acogedor para una vida familiar. Al parecer, Cécilia Sarkozy ha expresado objeciones similares. El Elíseo, según la primera dama francesa - que también va cada día al palacio, donde tiene despacho propio-, no sería adaptado para la vida de una familia numerosa como la suya. Los Sarkozy tienen cinco hijos, uno fruto de su unión y los otros cuatro de sus matrimonios anteriores. [ El primer marido de Cécilia y padre de sus dos hijas, Judith y Jeanne-Marie, el actor y animador de televisión Jacques Martin, una celebridad en Francia, murió ayer en Biarritz a los 74 años a causa de un cáncer. La boda de Jacques Martin y la joven Cécilia Giganer-Albéniz, en 1984, fue oficiada precisamente por Nicolas Sarkozy como alcalde de Neuilly].

Para algunos observadores, la resistencia de Cécilia Sarkozy a instalarse en el Elíseo no se debe únicamente a motivos familiares, sino estrictamente personales: fuera del palacio le resulta más fácil esquivar sus obligaciones protocolarias y mantener su libertad. En todo caso, ello no parece incomodar al presidente de la República, que en diversas ocasiones ha manifestado a su vez el temor a quedar demasiado encerrado entre las molduras doradas y los tapices del palacio.

Los Sarkozy no viven en el Elíseo, pero en cambio sí han adoptado el recinto de Fort Bregançon, en la Costa Azul, como residencia de vacaciones y el pabellón de La Lanterne - una propiedad estatal, con piscina y pista de tenis, adosada al parque del palacio de Versalles- como residencia de fin de semana. Una decisión esta última que he tenido un claro perjudicado, François Fillon, puesto que tradicionalmente era un edificio reservado para el uso del primer ministro.