El presidente de la Generalitat, José Montilla, recogió el guante y se comprometió ante los rectores de las universidades catalanas a mejorar los recursos públicos que se destinan a la enseñanza superior y a la investigación; a solventar "en la medida de lo posible" las limitaciones de la ley de Universidades de Catalunya (LUC); a trabajar en un programa propio de becas y préstamos; a llegar al 2% del PIB en inversión para investigación, desarrollo e innovación (I+ D+ i), y a fortalecer los equipos de gobierno de las universidades.
A cambio, pidió a las universidades que mejoren su eficiencia y eficacia y apeló a la responsabilidad y autoexigencia de los estudiantes, "que deben ser conscientes del enorme esfuerzo que la sociedad hace financiando sus estudios".
El discurso de Montilla abrió el inicio del curso del sistema universitario catalán. La Universitat Rovira i Virgili (URV) fue la anfitriona del acto. Un total de 220.000 estudiantes, unos 46.000 nuevos, están matriculados en las 12 universidades catalanas, públicas y privadas, repartidos en 158 titulaciones. Medicina, Maestro-Educación Infantil, Ciencias Empresariales, Enfermería, Psicología y Administración y Dirección de Empresa han sido las carreras más solicitadas.
Tradicionalmente, los actos oficiales de apertura de curso suelen ser muy protocolarios. En esta ocasión, y no sólo por ser la primera del president Montilla, sino por el desánimo de los rectores por la lentitud en la adopción de decisiones políticas, había despertado expectativas ante la posibilidad de que el president lanzara un mensaje esperanzador.
No defraudó, aunque los rectores esperan que las palabras se traduzcan en decisiones y que éstas no se dilaten más. Antes del discurso de Montilla, y después de la lección inaugural, que corrió a cargo de la escritora y ex directora de la Biblioteca Nacional, Rosa Regás, el presidente del Consell Social de la URV, Àngel Cunillera, lanzó varios mensajes: que el nuevo proceso electoral no afecte a la urgente aplicación de la ley de Universidades (LOU), sobre todo a las medidas que inciden en la mejora de la autonomía universitaria, y que las discrepancias entre la comunidad universitaria y la Administración "se resuelvan en los foros adecuados", porque ello comporta una "pérdida de credibilidad que nos afecta a todos".
El rector de la URV, Francesc Xavier Grau, tampoco obvió la "incertidumbre del curso pasado, que ha afectado al ánimo de la comunidad universitaria". Grau pidió que se aprovechara la reforma de la LUC, "y los márgenes que le quedan" para dotar a las universidades de más autonomía y liberarlas, en la medida de lo posible, de "la obstinada rigidez" del Ministerio de Educación y Ciencia. Recordó que las indicaciones de Bruselas apuntan a que la inversión en universidades llegue al 2% del PIB en el 2010, porcentaje que en el caso de Catalunya hoy es del 0,8%, y pidió que el Pacte Nacional per a la Recerca i la Innovació defina el papel de las universidades en este ámbito.
Montilla, que estaba acompañado por el conseller de Innovació, Universitats i Recerca, Josep Huguet, recordó la responsabilidad que las universidades tienen ante la sociedad, por lo que es "necesaria una alta dosis de autoexigencia". Tras señalar que la universidad catalana necesita "un nuevo dinamismo", se mostró dispuesto no sólo a colaborar sino a "liderar" esa dinamización del sistema.
Para ello, y pese a reconocer que los recursos públicos "siempre son limitados" y que ya se está haciendo "un esfuerzo inversor", se comprometió a incrementar los recursos para el funcionamiento ordinario de la universidad y para la investigación. Pero recordó que las nuevas aportaciones públicas "irán acompañadas de medidas para mejorar la eficiencia y eficacia" en la gestión de los recursos por parte de las universidades, anunciando que se fijarán criterios para la mejora de la calidad del sistema, cuya consecución "implicará la recepción del incremento de los recursos".

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