Anasagasti también tercia en la pugna interna y apuesta por Urkullu

Mientras la dirección del Partido Nacionalista Vasco (PNV) busca no sólo un jefe de consenso sino un equipo equilibrado, las voces del partido estiran de la soga, y cada una para su lado.

El ex presidente de los nacionalistas vascos Xabier Arzalluz dio ayer su veredicto sobre Joseba Egibar: "Es el mejor". El senador (y ex diputado) Iñaki Anasagasti también se pronunció, en este caso apostando porque sea Iñigo Urkullu, mano derecha del aún presidente, Josu Jon Imaz, que esta semana ha anunciado su renuncia al cargo, quien recoja el testigo.

Fuentes del partido estiman que hasta la semana próxima no fructificarán las negociaciones, aunque algunas de ellas creen bastante probable que el sucesor sea finalmente Urkullu.

Arzalluz remarcó que una de las causas que han llevado al desencuentro entre el partido e Imaz ha sido la oposición de éste a la consulta que propulsa el lehendakari Juan José Ibarretxe. Imaz se opuso frontalmente. Arzalluz auguró que Ibarretxe "se irá" si el partido no le da capacidad para materializar su programa, que incluye dicha consulta.

El desacuerdo de Imaz incluía también la ponencia aprobada a última hora del lunes, y que fue trabajada entre los propios Urkullu y Egibar y el presidente alavés del PNV, Iñaki Gerenabarrena. Imaz no estaba de acuerdo con la ponencia, de marcada tendencia soberanista. Arzalluz, en todo caso, recordó que el PNV "nació con el fin de crear un Estado vasco, es algo que no se lo salta nadie".

Arzalluz añadió que en el 2003 se presentó a Imaz como guipuzcoano (es de Zumarraga, pero con apoyo en el poderoso PNV de Vizcaya) para frenar el paso a Egibar, líder del PNV donostiarra. Ahora hay "una voluntad de entenderse" para que no dé "la sensación de división" de la formación; eso interesa "a algunos medios", añadió Arzalluz.

Tras subrayar que el aún presidente "ha tenido una relación muy fluida con Zapatero y con Pérez Rubalcaba", dijo, y el sucesor "tendrá la misma capacidad de interlocución". Así, citó al lehendakari como "un interlocutor duro".

El influyente ex presidente peneuvista criticó que el presidente haya anunciado su renuncia a través de una carta a los medios de comunicación antes que a sus compañeros de directiva - "ha sido feo"-, y añadió que no es descartable que Imaz regrese a la vida política.

En este sentido, la secretaria de organización del PNV, Josune Ariztondo, reflexionó que a Imaz "la política le gusta, seguirá la vida política de Euskadi y apoyará las decisiones del PNV, estoy segura, y luego, la vida y él dirán". A Ariztondo le ha divertido oír al PP y Batasuna "contradecirse a sí mismos" al analizar la renuncia de Imaz con tesis contrarias a las que mantenían hasta el martes. El PP decía que Imaz, Ibarretxe y Egibar defendían lo mismo (el derecho de autodeterminación) y ahora lamenta que el partido se puede radicalizar sin Imaz.

El senador Anasagasti argumentó para defender a Urkullu que no hay un presidente vizcaíno desde 1935, pese a que esta provincia congrega al 40% de la militancia, que en total es de 32.000 afiliados.

El senador reconoce que el lugar de afiliación "no es el argumento fundamental", pero señala que al PNV de Vizcaya "le toca ejercer la representación" de la presidencia del partido. "Estas cosas no son anecdóticas, tienen su peso, sobre todo cuando un guipuzcoano tan universal como Josu Jon deja paso a la elección de un sustituto".