La presentación de los nuevos “instrumentos de defensa comercial” de la UE, a favor de las deslocalizaciones industriales, abrirán un nuevo frente de guerra en Europa.

El comisario de Comercio de la Unión Europea (UE), Peter Mandelson, se dispone a presentar, el mes que viene, los elementos de la nueva política de defensa comercial comunitaria. Sus pilares básicos son diferentes de los actuales y, en opinión del alto cargo comunitario, deberían favorecer a las empresas europeas que han decidido deslocalizar su producción a países con bajos salarios, con el objeto de aumentar la rentabilidad. Se trata de la nueva política europea de la globalización.

Estas orientaciones –que el comisario Mandelson ha ido desvelando en algunos recientes discursos– ponen de manifiesto la ideología liberal del comisario de Comercio, contrario a las políticas proteccionistas, que frenan la adaptación de la economía europea a la nueva era de un mundo sin fronteras.

La política de defensa comercial europea no debe servir para proteger los empleos ocupados por ciudadanos comunitarios frente a la oferta laboral de países más competitivos, como los asiáticos. Al menos es la idea central de la política de Mandelson.

A su juicio, adoptar medidas proteccionistas no servirá a largo plazo para defender a los sectores europeos con mano de obra intensiva (de bajo valor añadido), ya que afectaría gravemente a la productividad de las economías comunitarias.

Pero esta política comercial de la Comisión Europea puede ser el inicio de una nueva batalla entre Bruselas y París, como la que ya mantuvieron en su día Jacques Chirac y José Manuel Durao Barroso, solo que ahora entra en liza el nuevo presidente galo Nicolás Sarkozy, que ha llegado a su cargo con fuerza en lo referente a política internacional.

Sarkozy, que se presenta como liberal, no deja de repetir la necesidad de relanzar la política industrial de la UE e insiste en la importancia de defender la “preferencia comunitaria” en materia comercial. El presidente francés se declara partidario de la economía de mercado y por “la globalización, pero no por la especulación, ya que la verdadera economía debe ser transparente y basada en la reciprocidad” con los socios comerciales.

“Estamos decididos a modernizar la economía europea, pero no podemos ser ingenuos, pues lo que esta ocurriendo actualmente es inadmisible”, dijo el presidente galo en su última entrevista con la canciller alemana, Angela Merkel, el lunes pasado, refiriéndose a los problemas comerciales que existen con países como China o Estados Unidos.

Bruselas no ha apostado por las medidas antidumping (para luchar contra la invasión de empresas que venden por debajo del coste de producción), lo que ha generado muchas criticas entre varios Estados miembros.

La última iniciativa para atajar esta lacra que promueve prácticas de competencia desleal fue decidida a finales del pasado agosto, contra las bombillas de poco consumo procedentes de China, que solo estará en vigor un año más, ya que según la Comisión Europea, “hay que tener en cuenta también el interés de los consumidores y la defensa del medio ambiente. Hasta ahora prevalecía sobre todo el “interés de los fabricantes europeos”. Los críticos denuncian que Mandelson parece olvidarse de esta ideología liberal cuando los que están en peligro son los productores de salmón escocés, su circunscripción electoral, frente a la competencia de Noruega.

Según el comisario de Comercio de la Unión Europea, las medidas proteccionistas “atraen el aplauso para los políticos, pero aportan solo un alivio temporal, justo y justificado, pero esto lleva a las empresas europeas a desarrollar rápidamente estrategias de racionalización, lo que también puede ser contra productivo”.

“La apertura a la globalización lejos de ser ingenua, compromete a Europa en la batalla del futuro y obliga a la economía europea a ser mas dinámica y mas prospera”, considera el comisario de Comercio europeo.

La propuesta gala de reforma de la PAC

El presidente francés, Nicolas Sarkozy, quiere transformar la Política Agraria Común (PAC) de la Unión Europea (UE) para que permita construir “una agricultura de primera línea en Europa” que “garantice la independencia” y la “seguridad alimenticia”. El incremento de los precios de los productos agrícolas ha modificado las bases del debate sobre la reforma de la PAC, y Sarkozy entiende que Europa debe establecer la “preferencia comunitaria”.

Esta visión proteccionista se promulga semanas antes de que la Comisión Europea concluya el proceso de consultas para la reforma de la PAC que debe llevarse a cabo antes de 2013, y cuyas líneas de trabajo se fijarán en un documento del organismo europeo durante el próximo noviembre. “Quiero que nuestros agricultores puedan vivir de la venta de sus productos y que la PAC se establezca en función de un principio indiscutible de preferencia comunitaria”, sentenció el mandatario galo, y es que, el modelo actual de la PAC “no puede responder a los desafíos de después de 2013”, porque debe hacer frente no sólo a la necesidad de asegurar los alimentos para los ciudadanos europeos, sino también contribuir al equilibrio de alimentos mundial, preservar los territorios rurales y participar en la mejora del medio ambiente.

Sarkozy considera que no hay que esperar hasta 2013 para reformar la PAC, de modo que Francia hará una propuesta durante su presidencia de la UE en el segundo semestre de 2008. Para Sarkozy, la nueva PAC deberá contar con un “presupuesto ambicioso” y basarse en el principio de la “preferencia comunitaria”, de modo que los agricultores dejen de ser ciudadanos “asistidos que viven de las subvenciones”. La Comisión ha hecho público un borrador en el que reactiva la “cofinanciación”, un sistema que asocia fondos comunitarios y los nacionales.