No abundan los tratados sobre la parsimonia, seguramente porque los expertos en parsimonia se toman su tiempo. El diccionario define la parsimonia como lentitud, flema, sosiego, moderación, circunspección o templanza. El franciscano Guillermo de Occan, matemático y filósofo inglés del siglo XIV, estableció un principio general de la parsimonia: no conviene multiplicar los problemas sin necesidad. Olo que es lo mismo, no nos compliquemos la existencia cuando no hace ninguna falta. Sin embargo, el ex president Pasqual Maragall, en esa hora desconcertante de Catalunya, señaló en el acto de entrega de la Medalla d´Or de la Generalitat que ha llegado el momento de que "la rauxa,aunque sea una rauxa calculada, se imponga a la parsimonia sistemática". Cualquier observador mínimamente avezado en política puede ver en estas palabras una invitación a su sucesor José Montilla a templar menos gaitas y a hacerse oír soplando con furia la chirimía.
Vicens Vives definió el espíritu catalán como una mezcla de seny (sentido común) y rauxa (arrebato), como si en el ADN de los catalanes hubiera un par de marcadores cromosómicos contrapuestos que se equilibran cuando el individuo está a gusto consigo mismo, pero que en tiempos de crisis se descompensan y entonces una fuerza telúrica recorre su columna vertebral. Maragall apuesta por la rauxa para que el país recupere su lugar en el mundo y para que, de entrada, se nos tomen en serio. Sin embargo, para que el discurso vehemente tenga efectos, lo primero que hace falta es un poco de seriedad en los planteamientos, y estos días abundan más las invitaciones a la aventura que las llamadas a la reflexión.
La parsimonia como principio filosófico establece que entre dos teorías que expliquen los mismos hechos se considera correcta la que introduce menos complejidad en el sistema considerado. De este modo la parsimonia es el axioma por el que negamos la existencia de Superman o de Papá Noel. La parsimonia da poco crédito a las conspiraciones alambicadas o a las explicaciones fantasiosas. Casi siempre las cosas son más fáciles de lo que parece, así que tampoco nos engañemos pensando que podemos romper las cartas ante los primeros síntomas de hartazgo.
Es evidente que el president Montilla sabe que su parsimonia tiene fecha de caducidad, pero no empujemos todavía la parsimonia pedregal abajo. En todo caso, busquemos la unidad desde la parsimonia para armarnos de razones si llega el tiempo de la rauxa.De "la rauxa calculada", que es todo un oxímoron del estilo del "silencio atronador", que es el ejemplo del diccionario.

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