EL DEBATE DE LOS NACIONALISTAS VASCOS

ANÁLISIS

Josu Jon Imaz es un defensor inequívoco de la soberanía de Euskadi y de la integración territorial de Euskal Herria, pero en su caso lo patriota no quita lo valiente. Antes que nada es un demócrata. Durante el proceso de paz, en las conversaciones secretas entre los socialistas, la izquierda abertzale y el PNV fue el primero en negarse a aceptar la idea etarra de pactar la autonomía de cuatro provincias -País Vasco y Navarra- como condición sine qua non a cambio de la paz. Antes que los socialistas, fue "el PNV de Imaz" el primero que se levantó de la mesa negándose a aceptar el pago de un precio político a los terroristas por perdonar vidas.

Ahora bien, Imaz tampoco está dispuesto a poner en peligro la existencia política de Euskadi, que no la garantiza ETA, sino un partido político de larga tradición democrática que reivindica la nación vasca y logra el respaldo mayoritario de la sociedad. Igual que la madre auténtica en el juicio de Salomón, ha preferido renunciar antes que poner en peligro el partido que demuestra que Euskadi es una nación distinta. Pertenece a una especie amenazada, un hombre de principios.