"Un moderado en el PNV". Así rezaba el titular que encabezaba uno de los múltiples perfiles periodísticos que se han apresurado a dedicar a Imaz los guardianes mediáticos de las esencias nacionales españolas, sin escatimar loas y halagos.
Y una mierda. Imaz es un radical de tomo y lomo. Y conste que servidora lo dice también como halago. Lo que muchos sedicentes moderados presentan por ponderación, posibilismo, prudencia o moderación no esconde muchas veces sino la innata maleabilidad y la capacidad de adaptación de las ratas, que nunca se hunden con el barco.
Imaz no. No se puede decir que Imaz haya sido un dirigente leal con su partido, pero sí con sus propias ideas. Su temeridad – son muchos los columnistas que han destacado su “valentía” – no es sino la ingenuidad que nos caracteriza a nosotros, los radicales.
Y en su radical defensa de que "primero es la paz y luego la política", no ha podido transigir con un proyecto de ponencia que sentencia que "la solución al conflicto político vasco vendrá de la mano del binomio paz y normalización política". Después de sermonearnos cada domingo con el convencimiento del más fanático de los predicadores con que imponer a la minoría unionista la decisión de la mayoría es pecado, no ha podido dar bula a una ponencia que advierte que no admitirá "vetos a la libre voluntad de la sociedad vasca". Lanzado en una vertiginosa carrera por "modernizar y actualizar" un partido que aún no ha interiorizado que fronteras, soberanías e independencias nacionales no son ya lo que eran, le ha debido de dar urticaria una ponencia que una y otra vez recuerda sus principios y doctrinas originarias y habla de "construir una Patria, una Nación Vasca libre" con "los mismos derechos y el mismo reconocimiento que el resto de realidades nacionales que se identifican diferenciadamente en el concierto internacional".
Le entiendo. Yo tampoco puedo suscribir un documento que ni menciona el portazo que el Congreso español dio al parlamento vasco. ¡A qué otro "bloqueo", a qué otro "veto" estamos esperando para echar mano de ese "instrumento democrático" que es la "consulta popular" !No quiero ser un aguafiestas, pero yo no veo que este proyecto de ponencia sea respetuosa con la palabra dada por el lehendakari Ibarretxe. ¡Qué le vamos a hacer! Los radicales somos así, ¿verdad, Josu Jon?.

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