Cuando hace casi cuatro años Josu Jon Imaz asumió la Presidencia del PNV, muchas voces dentro y fuera del partido dudaron de su capacidad para dirigir la organización, para salir airoso del reto. El tiempo ha acabado dando la razón a los más escépticos.
Durante este tiempo, el PNV se ha mantenido en una tensa cohabitación entre los dos sectores -el liderado por el propio Imaz y el que encabeza Joseba Egibar- y las espadas ya se habían vuelto a levantar ante el largo y complicado proceso de elección de la nueva Ejecutiva, que será una realidad en enero de 2008.
Hombre dialogante y moderado, ha preferido arrojar la toalla a vivir un nuevo proceso de elección como el de hace cuatro años, del que resultó vencedor por escaso margen. El peligro de ver su partido debilitado y más dividido, le ha llevado a apartarse de la carrera electoral y anunciar su regreso a la actividad profesional.
Josu Jon Imaz cumplió la semana pasada 44 años. Nació en Zumárraga y a los ocho años sufrió la muerte de su padre. Este hecho le llevó a tener que trabajar de camarero y en gasolineras para costearse los estudios de Ciencias Químicas, donde acabó doctorándose y especializándose en polímeros.
Aunque tenía un brillante futuro como investigador, dentro del centro tecnológico Inasmet, y ejecutivo de Mondragón Corporación Cooperativa, el veneno de la política le había ganado la partida y, ya a los 15 años, se había afiliado a EGI, las juventudes nacionalistas.
Rapidillo fue el apodo que se ganó trabajando en el restaurante Buenos Aires, del Puerto de Echegarate, por el entusiasmo que imprimía a su trabajo. Y, desde luego, muy rápido fue su ascenso político. Con 17 años entra en la Ejecutiva de EGI de Guipúzcoa, y un año después en la de Euskadi. Con 25 forma parte de la Ejecutiva del PNV de su provincia, y tres años después es el cabeza de lista y sale elegido concejal en Zumárraga.
Ya entonces se oía insistentemente que «este chaval» no iba a durar mucho en el Ayuntamiento y que iba a ser requerido para cargos de mayor importancia. A su preparación académica sumaba su don de gentes, su afabilidad, ser un hombre fiel de partido, políglota moderado y dialogante.
En 1994, con 31 años, es elegido eurodiputado y cinco años después Ibarretxe le llama para hacerse cargo de la cartera de Industria, pero sobre todo para ser el portavoz del gabinete. Entonces se considera que puede ser el delfín del lehendakari.
Desde 2004 ocupa la Presidencia del Euskadi Buru Batzar, la Ejecutiva del PNV, tras un proceso plagado de enfrentamientos con el sector de Egibar y que supuso, a la postre, la jubilación de su líder carismático desde la transición, el polémico Xabier Arzalluz.
© Mundinteractivos, S.A.

Escribe un comentario
Los comentarios están cerrados