Antiguamente, se empezó a denominar "candidatos" a quienes aspiraban a algún puesto político o administrativo porque iban vestidos de blanco para que los ciudadanos les pudieran identificar y localizar con facilidad durante la campaña electoral. Como se trataba de una operación de imagen, el pueblo les empezó a llamar "candidatos", palabra que no deriva de ningún latinajo.

Si hubieran buscado raices latinas, a los candidatos, como iban vestidos de blanco, les habrían llamado "cándidus", que es todo lo que tiene aspecto blanco. Pero les llamaron "candidatus", que es el participio de "candidare", que significa "blanquear", y por lo mismo al pintor de brocha gorda se le llamaba "candidarius" (blanqueador).´

A nadie se le oculta lo que significa blanquear, que no se hace con lo que está blanco, sino todo lo contrario. ¡Qué listos eran ya para entonces los romanos! ¡Cómo conocían a los candidatos que luego les gobernarían!

En el PNV ya tienen consensuada su ponencia política y el portavoz del EBB, Iñigo Urkullu ha anunciado que aboga por "recuperar la soberanía nacional" y por avanzar hacia la normalización política mediante "el impulso del derecho a decidir".

Obviamente, para llevar a cabo esta labor no sirve Josu Jon Imaz, actual presidente del EBB, que durante sus cuatro años de mandato se ha dedicado a predicar todo lo contrario: cautivar a España, transversalidad, sentirse cómodos con el status quo, además de las continuas humillaciones al lehendakari... Demasiado blanqueo tendría que darse este chico -dice José-, para que le pudieran enmendar la plana.

¿Y quién será el candidato?, pregunto. ¿A quién has visto en los últimos tiempos más vestido de blanco? Me responde. ¿A Urkullu?, se me ocurre.

juandeetxano@izaronews.com