Mariano Rajoy se las prometía el lunes muy felices, después de la Junta Directiva Nacional de su partido. La reunión había salido a pedir boca, consiguiendo encarrilar todos los desajustes que le han amargado las últimas semanas del verano... ¿Todos? No. Apenas harían falta unas horas para que, desde las páginas del diario El Mundo volvieran a llover piedras. Frustrada la operación Rato, que según algunas versiones pretendía colocar al jefazo del FMI al frente de la lista del PP, dejando a Rajoy cual novia despechada dirigiendo el partido, el director del diario de la calle Pradillo pasaba de nuevo al ataque.
Más modesto, con menor arboladura que el anterior. Porque el famoso periodista parece conformarse esta vez con meter el dedo en el ojo de una de las áreas del partido que con más esmero ha cuidado Rajoy: la comunicación. En efecto, los lectores del diario se desayunaron ayer con un editorial (“Rajoy pasa de las musas veraniegas al teatro electoral”) entre crítico y laudatorio, de esos que dejan perplejo al lector, que al final no sabe a qué carta quedarse, pero en el que, entre otras cosas, se deslizaba una frase del siguiente tenor: “Para ganar las elecciones, el candidato del PP necesitará asesores de comunicación más brillantes que los que tiene”.
El dardo llevaba una dirección tan obvia, que el Madrid periodístico se pobló de chanzas intencionadas. “Ya sabes por dónde va Pedro ahora, ¿no?” Por si la cosa no quedaba clara, él mismo se iba a encargar desde los micrófonos de la COPE de darle brillo y esplendor. Es evidente que a Pedrojota no le gustó la presentación del acto de proclamación de Rajoy como candidato de la derecha, y no tuvo reparos en compararlo con aquel otro en París en el que Sarkozy fue elegido ante 75.000 personas y en medio de una parafernalia de luz y sonido al más puro estilo americano.
Daba igual que se tratara de actos distintos, y que todas las Juntas Directivas del PP sean cerradas al público. Y aunque el resto de tertulianos intentaba explicar que, en efecto, eran situaciones distintas y distantes, Pedrojota no daba su brazo a torcer. Todo para llegar a donde quería llegar: “El acto estuvo muy bien de contenido y de mensajes, pero fatalmente vendido”, aseguró el director de El Mundo. Todas las culpas a la bella e inteligente Carmen Martínez Castro, directora de Comunicación del Partido Popular.
“Que se pongan las pilas, porque gente inteligente hay; en Génova, al menos cuatro o cinco personas que saben mucho de comunicación...” ¡Acabáramos! ¡El conejo tapado y las orejas fuera! Lanzado ya por el bulevar de los sueños rotos, don Pedro terminó de romper el tenue velo que soportaba el misterio bufo: “Empezando por Cayetana, que se ha pasado cinco años de su vida en un medio de comunicación...” “¡En dos, en dos!”, replicó de forma contundente Jiménez Losantos. Cayetana es Cayetana Álvarez de Toledo, ex subdirectoria de El Mundo, ex tertuliana de la COPE, y actual jefa de gabinete de Ángel Acebes.
Pues eso, que a Martínez de Castro sus amigos le daban ayer el pésame, entre risas, por los pasillos de Génova. Como en el chiste del cura libidinoso, “si te persigue Pedrojota, date por despedida...” ¿Cayetana por Carmen? Esa es la pregunta que ayer circulaba por los mentideros periodísticos capitalinos. ¿Intenta Pedrojota tener acceso directo a la agenda de Mariano Rajoy? Eso sería desconocer la integridad de Cayetana, una mujer con un indiscutible futuro político.
En fin, muchos piensan que estamos simplemente ante una nueva travesura del personaje que, eso sí, sólo servirá para enfriar aún más las ya poco fluidas relaciones entre ambas mujeres. Se ve que el director de El Mundo no escuchó el lunes aquella parte del discurso de Rajoy en la que volvió a reafirmar su independencia de los medios y de los grupos de presión. O no la quiso escuchar.

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