Onze de Setembre

"Hay motivos para el malestar y pido disculpas pero trabajamos duro y la situación mejorará"

Frente al alud de iniciativas soberanistas, el president propone un "horizonte realista"

Maragall se prodiga con Artur Mas y reclama de nuevo la unidad del centro y la izquierda

Diríase que la Diada Nacional de l´Onze de Setembre llega este año en unas circunstancias políticas extrañas, marcada por una batalla más psicológica que política entre optimistas y pesimistas que se disputan el futuro ante una sensación bastante generalizada de escepticismo. El presidente de la Generalitat, José Montilla, que, en su juventud, antes de ser socialista, fue comunista de los de verdad, parece haber releído estos días a Antonio Gramsci, el pensador italiano que escribió una carta de amor revolucionario titulada Contra el pesimismo.Gramsci apostó por combinar "el optimismo de la voluntad y el pesimismo de la inteligencia" y algo así planteó ayer Montilla en su primer mensaje institucional con motivo de la patriótica jornada que se celebra hoy.

"Les pido que tengan confianza - dijo Montilla-, estén seguros de que si lo hacemos bien, es decir, proyectando nuestro horizonte político desde el realismo para ir más lejos, la Catalunya de mañana será más fuerte". No hay motivos, según el president, para el desánimo porque "el Estatut es un gran avance" . De principio a fin, probablemente por primera vez en treinta años de democracia, el discurso del presidente de la Generalitat tuvo un sincero tono de autocrítica. No tenía más remedio ante los problemas que se han puesto de manifiesto en el funcionamiento de los servicios públicos por el déficit de las infraestructuras y que han cultivado el pesimismo, el escepticismo y el soberanismo, seguramente las tres peores amenazas que se ciernen sobre el tripartito. "Hay motivos para el malestar y les pido disculpas una vez más", se atrevió a decir Montilla, para añadir luego: "Se está trabajando duro para resolver los inconvenientes" y "la situación mejorará". ¿Cuál es el gran antídoto contra el pesimismo? Desde el punto de vista del presidente de la Generalitat no hay ninguna duda: Zapatero. No citó al presidente del Gobierno para nada, pero se le entendió todo. Después de la autocrítica, se permitió un barrido para casa, comprensible si se tiene en cuenta que las elecciones generales están a la vuelta de la esquina y Montilla y su partido se juegan en ellas bastante más que la veintena de diputados que aspiran a obtener: "Hoy se está invirtiendo más que nunca en la mejora de nuestras carreteras y autovías y en la mejora del servicio ferroviario". Amén. Cómo será la situación para que una mayoría de los españoles - el 52%- se pronuncie justificando las protestas catalanas por falta de inversión, según puso de manifiesto el pulsómetro de la cadena Ser.

La mención del president Montilla al "horizonte político realista" tiene bastante que ver con el alud de iniciativas soberanistas, independentistas y refundadoras del catalanismo que desde diversos círculos nacionalistas de los partidos del Govern y de la oposición han surgido en este arranque de curso político como expresión y como respuesta alternativa a los planteamientos dominantes de Montilla y de sus aliados.

Sin ir más lejos, ayer se presentó el Cercle d´Estudis Sobiranistes, auspiciado por intelectuales próximos a CiU y ERC y que se propone impulsar un proceso hacia "la fundación de un Estado de la nación catalana, independiente en la Unión Europea". Dos nacionalistas apellidados López, Alfons López Tena y Héctor López Bofill, vocal del Consejo General del Poder Judicial el primero, profesor de Derecho Constitucional, el segundo, se han puesto al frente del primer intento combinado de alterar el esquema político del tripartito. Y ayer mismo se dio a conocer otro manifiesto independentista que dará que hablar, la ponencia política elaborada por Reagrupament. Cat, el sector que lidera Joan Carretero para reorientar la estrategia política deERCy que reclama revisar el pacto con PSC e ICV.

Todo eso ocurría el mismo día que un líder espiritual y político como el Dalai Lama identificaba a tibetanos y catalanes como "freedom fighters". Por la tarde se celebró la tradicional recepción del Parlament, que cambió de día, de formato y de ubicación. Como siempre, quien introdujo interés a los debates fue el ex president Pasqual Maragall, que se prodigó ante las cámaras con Artur Mas y provocó a sus correligionarios defendiendo "más que nunca" la unidad entre el centro y la izquierda, o sea, entre CiU y PSC.