Las últimas apariciones públicas del ex president convergente Jordi Pujol no han dejado de generar polémica y un cierto estupor en círculos parlamentarios por su contundencia. Daniel Sirera, presidente del Partido Popular, tildó esta misma semana de «maragallada» alguna de las últimas propuestas del presidente fundador de CiU.
Sin embargo, a medida que pasan los días se hace más evidente que Pujol sigue midiendo cada una de sus declaraciones como siempre hizo. Ayer dio un paso más para ayudar a la «refundación del catalanismo» que Artur Mas propuso esta semana. El ex president se refirió ayer en Catalunya Ràdio sobre la posibilidad de que se celebre un referéndum de autodeterminación en Cataluña y afirmó que «habría más gente que votaría a favor de la independencia que hace tres años».
El que fuera presidente de la Generalitat durante 23 años explicó esta tendencia por el «cansancio» mutuo entre Cataluña y España. Además, Pujol finalizó su discurso subrayando que el catalán atraviesa un momento «crítico» y especificó que los políticos no son los únicos responsables de que mejore la situación, sino que también es necesaria la colaboración de los ciudadanos.
Esta nueva carga de profundidad de Pujol se añade a otras manifestaciones que ha venido haciendo este verano: se refirió primero a que Zapatero «engañó» a CiU con el Estatut, hizo una sorprendente defensa de las virtudes política de su hijo Oriol y más recientemente hizo una llamada al «cierre de cajas» o «huelga fiscal» para protestar contra la falta de inversiones del Estado en Cataluña y finalmente denunció que los españoles están «envenenados de anticatalanismo».
Sus afirmaciones de ayer en el sentido de que los partidarios de la independencia ganan terreno en Cataluña encajan perfectamente en la propuesta realizada por Artur Mas de refundar el «catalanismo», para lo que invitó a otras formaciones a incorporarse en la casa gran convergente y propuso incluso un cambio de siglas. A menos de seis meses de las elecciones generales, el principal enemigo de esta propuesta ha sido el que probablemente será candidato de la federación, Josep Antoni Duran Lleida, que ha avisado del peligro de la «radicalización» y pidió «firmeza» a sus socios de CDC. Por ese motivo, las palabras de Pujol adquieren la categoría de declaración de intenciones y suponen un nuevo revés para el líder de Unió.
El secretario general de esta formación, Josep Maria Pelegrí, salió en defensa de Duran criticando el giro soberanista de Mas, que «aparenta un acercamiento a ERC y PSC que no sería deseable» en las filas socialcristianas. En una entrevista publicada en ABC, Pelegrí se declaró «perplejo» ante la propuesta de CSC. «Desde Unió no podemos compartir que exista una sola casa en la que convivan diferentes sensibilidades nacionalistas». El dirigente de UDC apostó, por contra, por «la existencia de diferentes casas con sensibilidades ideológicas diferentes».
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