REGRESO A LAS AULAS
El próximo miércoles empieza en Galicia un curso marcado por dos circunstancias: el crecimiento de la población escolar y, muy especialmente, la apertura de 48 centros para niños menores de tres años donde toda la enseñanza se imparte en lengua gallega.
Xiao nació en China y llegó a A Coruña adoptado por una pareja que decidió criarlo en gallego, para lo que pactaron hablarle siempre en la lengua de Rosalía, a pesar de que entre ellos se comunicaban en castellano. Xiao creció en gallego, hasta que la vida laboral de sus padres les obligó a llevarlo de muy pequeño a la guardería, donde el ambiente le hizo cambiarse al castellano. Situaciones similares a ésta se suceden en las ciudades gallegas, mientras en los pueblos continúa el proceso de pérdida de hablantes. Para hacerles frente, la Xunta pone en marcha en este curso su red de 48 galescolas,centros que atienden a 3.000 niños de hasta tres años y que tienen el uso de la lengua gallega como piedra angular.
"Las galescolas son nuestro gran proyecto", proclamó el viernes en la apertura del curso el vicepresidente gallego y líder del BNG Anxo Quintana, quien destacó que tienen tres ejes básicos: calidad educativa, identidad gallega y reequilibrio territorial entre las áreas rurales y las urbanas.
Esta red de escuelas, integrada por 23 centros nuevos y otros 25 readaptados, ha estado envuelta en sucesivas y agrias polémicas desde que se anunció su puesta en marcha en mayo del 2006. En marzo de este año se inauguraron las tres primeras, pero ha sido ahora, con el inicio del curso, cuando ha echado a andar la red. El propio nombre, tan similar al de las ikastolas vascas, ha alimentado el debate que comenzó con los mandilones,una especie de uniforme que se proponía para los niños, pues en las bases del concurso para diseñarlos se apelaba a la identidad. Y llegó a su punto álgido este verano con la propuesta de Quintana de enseñar el himno gallego a los niños, a lo que se opusieron sus socios del PSOE desde la Consejería de Educación, mientras crecían los ataques desde los medios conservadores de Madrid.
Quintana anuncia que en el 2009, cuando termine la actual legislatura en Galicia, habrá 121 galescolas,lo que supondrá crear 6.000 plazas, con un amplio horario, desde las 7.30 de la mañana hasta las 21 horas. Por ahora hay una realidad dual, entre los centros nuevos, en los que parece asegurada la aplicación del proyecto de Quintana, y los que ya existían, pues en algunos de ellos la introducción del gallego va a ser complicada.
Hasta ahora en la red de guarderías de la Xunta no existía un criterio uniforme sobre qué lengua usar, pues dependía del criterio del director del centro, del personal, de los padres y del contexto sociolingüístico. Desde la vicepresidencia de la Xunta se destaca que tampoco había un proyecto educativo. Pero de momento lo que se ha aparcado es el uso de los mandilones y la exigencia del himno en las clases.
El inicio del curso 2007-2008 está también marcado en Galicia por el incremento de la presencia del gallego, no sólo en las escuelas infantiles, sino también en la red no universitaria, en la que según la nueva normativa se debe impartir un 50% de la docencia en gallego. Así lo dictamina el decreto aprobado en junio por la Xunta con el desmarque en el último momento del PP. La proporción de docencia en la lengua de Galicia se situaba, con variaciones, entre un tercio y un 40%, aunque con grados de cumplimiento muy desiguales. Precisamente una de las grandes cuestiones reside en cómo se va a garantizar que se haga efectivo el porcentaje del 50%. La Xunta asegura que ha organizado cursos de formación del profesorado, cuerpo en el que existen graves carencias para enseñar en gallego. Pero el cualquier caso quien deberá controlar que se cumpla son los propios centros educativos y los consejos escolares.
Para alcanzar el 50% de la docencia en gallego, la Xunta ha fijado las asignaturas que se deben impartir en esa lengua. Las materias varían según se trate de primaria, secundaria o el bachillerato, pero entre ellas figuran matemáticas, conocimiento del medio, sociales, geografía, historia y educación para la ciudadanía.
Paralelamente a este debate ha surgido la plataforma de oposición Tan gallego como el gallego,que presentó más de 20.000 firmas contra el llamado decreto del 50%, en defensa de la libertad en el uso del idioma. A la espera de lo que suceda en las próximas semanas, por ahora la conflictividad no está siendo muy elevada. La polémica se ha centrado más en los foros políticos y en los medios de comunicación que en las aulas, donde ni profesores ni familias se han opuesto tan rotundamente.

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