La oposición frontal de la Generalitat de Cataluña ha frustrado la incorporación de Rodrigo Rato a la Caja de Ahorros y Pensiones de Barcelona, La Caixa. La oferta que Isidro Fainé le hiciera en Washington a primeros de año fue, en opinión de amigos personales del ex ministro, el primer motivo que le llevó a anunciar su adiós al frente del Fondo Monetario Internacional (FMI). José Montilla hizo saber su oposición radical a tal fichaje.

La historia estalló el martes 3 de julio pasado, cuando este diario publicó una información (“Rodrigo Rato será nombrado vicepresidente ejecutivo de Caixa Holding”) según la cual el ex ministro de Economía del PP había recibido una oferta en firme de la caja catalana, titular del primer grupo industrial del país, para convertirse en vicepresidente ejecutivo de dicho holding –rebautizado después como Criteria Caixa Corp.-, oferta que Rato había aceptado, provocando su renuncia a seguir al frente del FMI una vez celebrada su asamblea anual, el próximo octubre.

Fuentes de toda solvencia consultadas por este diario con posterioridad al 3 de julio, han asegurado que fue Isidro Fainé quien se desplazó personalmente a Washington a primeros de año para plantearle formalmente “ese cargo en Caixa Holding o cualquier otro que pudiera apetecerle”. El director gerente del FMI aceptó la oferta, a expensas de lo que pudiera ocurrir hasta el mes de octubre.

Otras fuentes, sin embargo, fijan el lance antes incluso de la última Navidad, hasta el punto de que, en torno a las fiestas de Año Nuevo, el propio Rato recomendó a algunos amigos que tenían previsto viajar a Washington para rendirle la correspondiente visita, que lo hicieran “antes del verano, porque seguramente después ya no esté allí”.

Fornesa, ausente

La publicación de esta noticia en El Confidencial provocó una auténtica conmoción en la sede de la Diagonal, entre otras cosas porque todo apunta a que Ricardo Fornesa no estaba al tanto del asunto. No hacía ni siquiera un mes que Fornesa y Fainé habían protagonizado un espectacular golpe de mano al anunciar el relevo en la presidencia del primero por el segundo, una audaz operación que cogió desprevenido a todo el mundo y que tuvo la virtud de cortar de raíz las maniobras que, en torno a la sucesión de Fornesa, se habían puesto en marcha en Barcelona. “Fainé se adelantó por 10 días a quienes pretendían impedir su pase a la presidencia”.

Pero en los planes del hombre fuerte de La Caixa no entraba en absoluto la posibilidad de que la noticia pudiera filtrarse con tanta antelación. Él contaba con esos meses de plazo hasta la Asamblea Anual del FMI para enjaretar adecuadamente el fichaje de Rato en la propia Caixa y convencer de la oportunidad del mismo a Fornesa, en primer lugar, y después al resto de la línea ejecutiva y a la propia Generalitat también.

El comentado episodio del 3 de julio echó por tierra esos planes. Con un Fornesa –que acababa de ser nombrado presidente ejecutivo del holding industrial- absolutamente desconcertado, la entidad catalana tardó varias horas en desmentir la información a este diario y lo hizo verbalmente, casi de tapadillo, sin comprometerse con un desmentido oficial y por escrito.

Lo que este diario ha sabido de fuentes de toda solvencia es que, la misma tarde del 3 de julio, José Montilla llamó a capítulo a Isidro Fainé para preguntarle “si era verdad lo que acababa de publicar un diario on line madrileño”. No se conoce la respuesta de Fainé, pero sí que el presidente de la Generalitat aseguró que nunca aceptaría esa incorporación. “Por encima de mi cadáver”.

Es cierto que La Caixa ha gozado y sigue gozando de un margen de autonomía muy amplio –muy superior al del resto de Cajas- respecto al poder político autonómico, pero el fichaje de un personaje tan significado como Rodrigo Rato, eximio representante de la derecha española, era “una píldora imposible de tragar para un tipo tan sectario como Montilla”, en opinión de las fuentes.

Según ellas, Rato echa la culpa a este diario del fracaso de su incorporación a la caja catalana. El todavía director gerente del FMI no ha respondido a las llamadas que de forma reiterada se le han hecho desde El Confidencial. Por suerte para él, las ofertas, provenientes en su mayoría de la gran banca de negocios norteamericana, se han multiplicado desde que se hiciera pública su salida del FMI, un episodio cuyas verdaderas razones siguen sin estar claras.

La contratación de un hombre del perfil de Rodrigo Rato hubiera sido una jugada perfecta para cerrar el círculo de la era Fainé en La Caixa. Para la entidad hubiera supuesto contar con el viento a favor y el impulso político de los dos grandes partidos españoles, PP y PSOE. Desde el punto de vista operativo, pocos hombres mejores que él para dirigir un holding como Criteria, que se ha fijado como primer objetivo la adquisición de instituciones bancarias extranjeras. La política lo ha impedido.