Hoy la energía es uno de los puntos más importantes de la agenda nacional, la de la UE y de la internacional. Al principio de este año el Parlamento de Lituania aprobó una nueva estrategia energética para nuestro país. Determina los principios fundamentales de la política energética para un periodo de casi veinte años (hasta 2025). Las principales metas de esta estrategia son asegurar un fiable suministro energético al ciudadano lituano desde fuentes diversificadas, apuntando a un crecimiento permanente y competitividad de la economía del país.
Una de las metas principales de la estrategia es minimizar la dependencia lituana de suministradores monopolistas, convirtiendo en prioritaria la diversificación hacia unas fuentes de energía mixtas.
Lituania está en una situación específica similar a la de los otros dos Estados bálticos –Letonia y Estonia–. Por razones históricas, son islas energéticas dentro de la UE, miembros completos de la Unión desde hace tres años, pero con los sectores energéticos aún por incorporar. Por ejemplo, el sector del gas en Lituania no tiene recursos naturales propios, y el 100% del gas es importado de Rusia, de Gazprom, para ser más específicos. Hoy, el gas compone un 28% de la mezcla primaria de energía en Lituania. Eso supone el 75% de la calefacción central y cerca del 14% de la producción eléctrica. Pero, después del cierre de la central atómica de Ignalina, el gas supondrá el 75% de la producción de electricidad y casi el 50% de la mezcla energética total. Considerando estas cifras, nuestra situación parece bastante vulnerable.
Seguridad energética
Esto no es aceptable desde el punto de vista de seguridad energética, y Lituania necesita buscar soluciones. El Consejo Europeo lo ha reconocido en marzo, y ya es hora de empezar a tomar medidas prácticas. Por ejemplo, nuestro Gobierno ha empezado a explorar las posibilidades de construir un terminal de importación de gas natural en estado liquido en el mar Báltico, posiblemente en la región del puerto lituano de Klaipeda.
Otra opción a investigar en más profundidad sería la interconexión de nuestros gaseoductos con Polonia. Es uno de los puntos reflejados en el Comunicado sobre la Cooperación Energética firmado con el primer ministro de Polonia, donde se prevé el estudio de la realización de esta interconexión. La conexión de los gaseoductos lituanos y polacos debería convertirse en un interés europeo. La diversificación del suministro de gas y la integración de mercados aislados a la red europea debería ser un asunto prioritario. Nosotros haremos todos los esfuerzos para que esto sea tratado debidamente y en el ámbito de la UE.
También estamos obligados a buscar la diversificación en el suministro de petróleo. La situación interrumpida de suministro por el oleoducto Druzba a la refinería Mazeikiu Nafta se mantiene en igual situación. A mayor abundamiento, existen indicios de que el suministro no se va a renovar. Nos preocupa que Rusia podría tomar la decisión estratégica de cambiar las vías de exportación de petróleo a Europa de terrestres a marítimas, lo cual podría tener un efecto muy negativo en el mar Báltico, convirtiéndolo en el nuevo Bósforo.
En la búsqueda de diversificación del suministro de petróleo se debe mencionar el oleoducto Odessa-Brody. El interés lituano consiste en su eventual extensión hacia la ciudad polaca de Plock y luego a Klaipeda, para suministrar la refinería de Mazeikiu Nafta. El diálogo sobre esta extensión ha sido retomado recientemente en la Conferencia de Cracovia, lo cual es una noticia muy buena. Lo siguiente sería obtener el compromiso firme de las autoridades de Kazajstán y Azerbaidzhan de canalizar parte de su exportación de petróleo al oleoducto extendido de Odessa-Brody-Plock.
La cooperación energética entre los países bálticos se desarrolla cada vez más. Tenemos una arraigada tradición de cooperación trilateral, e iremos adelante juntos. Los tres países unidos se pueden beneficiar mejor de las decisiones importantes del Consejo Europeo en asuntos de Política Energética Europea –estoy convencido de que es mas fácil obtener apoyo político y financiero para proyectos de interés regional–.
El ejemplo más reciente de esta cooperación es el proyecto de construcción de una planta nuclear regional en Lituania. Como ya se mencionó, nuestra dependencia de Rusia crecerá después del cierre de la planta nuclear de Ignalina. La decisión de construir una nueva no es sólo un asunto técnico o comercial para nosotros, también es de seguridad. Este proyecto tiene importancia estratégica para toda la región, y Lituania, con sus socios, ha determinado avanzar en su materialización sin demora.
Es muy importante que el Consejo Europeo haya reconocido la contribución positiva de la energía nuclear segura. Yo creo, personalmente, que la energía nuclear es de las más realistas y comercialmente razonables, en comparación con la tradicional de procedencia fósil, y que ayudaría a superar los retos del cambio climático. Además, las empresas europeas son líderes mundiales en tecnología nuclear, y esto tiene que ser usado para el beneficio del mercado europeo y su seguridad energética.
Proyectos prioritarios
Una conexión del suministro eléctrico lituano-polaco-alemán permitiría utilizar todo el potencial de una nueva planta nuclear. Este puente de energía eléctrica se incluyó entre los cuatro proyectos prioritarios de infraestructuras a ser coordinados por la UE. Se prevé la elección a corto plazo del coordinador del proyecto, y el estudio de viabilidad ya está terminado –la empresa para su desarrollo se constituirá, previsiblemente, en septiembre. El desarrollo exitoso de este proyecto contribuirá a la integración del sector eléctrico de los países bálticos a la red europea.
Lituania también tiene un gran interés en la construcción de un puente de energía eléctrica con Suecia –SwindLit–. Teniendo en cuenta el inicio de la operación Estlink, otro ejemplo de cooperación regional báltica, la implementación del proyecto SwindLit podría llevar a la creación de un mercado regional viable de energía eléctrica en el norte de Europa. El estudio de viabilidad del puente lituano-sueco ya ha empezado, y esperamos poder hacer los primeros pasos prácticos para iniciar el proyecto este año.
La conexión eléctrica con otros países de la UE es de tremenda importancia, ya que este sector en el Báltico aún está sincronizado con el sistema operativo de la antigua URSS. Para acabar la integración de nuestro sistema eléctrico en la red común de la UE, tenemos que integrarnos y sincronizar con el sistema operativo de Europa Occidental y entrar en la UCTE.
Yo creo que la unión y la solidaridad deben ser palabras clave al hablar de la política energética de la UE. Tenemos que hablar con terceros países al unísono. También deberíamos considerar la creación de un sistema para el manejo específico de las crisis energéticas. Este contenido sobre la energía fue discutido en el Consejo Europeo en primavera, y es una buena base para conseguir esta meta. Ahora deberíamos trabajar juntos para implementar lo que ya está acordado. Para nosotros es, a la vez, el principal reto y la principal oportunidad.

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