Pacientes de Gijón protestan por una sanción administrativa que impide ejercer a su médico por trabajar más horas de las que estipula su convenio

Publicó un anuncio en la prensa gijonesa el pasado domingo que hizo saltar la liebre. El doctor Luis Andrenio González informaba a sus pacientes de que su ausencia del centro de atención primaria El Parque-Somió, donde pasa consulta desde hace 14 años, no se debía a una baja por enfermedad, sino a que el Servicio de Salud del Principado de Asturias (SESPA) se lo impedía.

Sobre el facultativo pesa un expediente sancionador que le suspende de empleo y sueldo durante tres meses y le obliga al traslado forzoso a otro destino laboral. ¿El motivo? Trabajar más tiempo del estipulado por convenio, según el diario El Comercio. Además de recibir pacientes, sin percibir remuneración extra, fuera del horario de consultas -abandonaba la atención a las 16.00 y las 17.00 horas, cuando la jornada laboral finaliza a las 15.00 horas-, acudía los sábados por la mañana al complejo sanitario para adelantar papeleo.

«Es un caso difícil. Mi cliente está en una situación delicada», señala su abogado y también médico Galán Cortés, que ha interpuesto un recurso de alzada contra la medida de la Administración asturiana y anuncia que acudirá a la vía contenciosa cuando, como prevé, se desestimen sus alegaciones. «La suspensión inmediata no es habitual, lo normal es que pase un tiempo antes de que se ejecute la sanción, pero en este caso ha sido fulminante», lamenta.

El letrado no quiere, sin embargo, desvelar el contenido del escrito punitivo, y el afectado se niega -tras una turbulencia mediática que, según la Consejería de Salud, ha provocado él mismo- a pronunciarse. La sanción del SESPA aduce que el galeno ha «quebrantado las normas», y desde la Consejería destacan -no sin antes subrayar la confidencialidad de los expedientes- que las razones de una decisión «meditada» nada tienen que ver con el exceso de celo profesional. Reconocen que el doctor González es «trabajador» pero apuntan que «invade otras áreas» y tiene «problemas de disfunción con los compañeros y de organización» porque «un centro de salud no es una consulta privada» y es necesario respetar «los horarios de los guardias y del resto de empleados».

El personal médico de El Parque-Somió estaría, según las mismas fuentes, «incómodo» con la actitud del doctor González y de ahí que, al no poder «resolver de otra forma el problema», el organismo optara por abrir «un procedimiento extenso, en el que participa mucha gente y que se aplica en cuanto se resuelve».

«No se sanciona fácilmente, es algo extraordinario», atestiguan antes de criticar la actitud del afectado tras conocer la nueva situación. Sus compañeros no parecen estar en absoluto de acuerdo con el comportamiento de Luis Andrenio en su lugar de trabajo y dicen que debería hacerse un reconocimiento psiquiátrico. De hecho, el negarse a pasar por él ha sido una de las causas del quebrantamiento de normas que le achaca el expediente.

El SESPA cree que puede padecer algún trastorno mental que le impide mantener una «correcta» relación con los demás médicos, y han transcendido supuestas denuncias e insultos del implicado hacia ellos. La versión de los pacientes es muy diferente. Le adoran, afirman que es el mejor y piensan luchar porque se haga «justicia». Incluso, se han constituido en plataforma para defenderle. «Lleva atendiéndome muchos años y para mí no es que sea un buen profesional, es que es brillante», opina Charo. «Nos dedica el tiempo que cree necesario, no se limita a los 10 minutos de rigor».

La campaña de apoyo comenzó con pintadas a las puertas del consultorio, cientos de llamadas telefónicas que colapsaron la centralita, concentraciones y la recogida de firmas. El Colegio de Médicos de Asturias está estudiando el asunto y, una vez obtenida la información que ha solicitado, se reunirá para decidir si ampara al doctor. «Queremos confirmar que la expulsión se ha producido por ser una persona trabajadora e incómoda para el sistema, sin que haya ninguna otra cosa rara», manifiesta el oficial mayor, Miguel Vaquero.

Varios sindicatos del gremio como el SIMPA hablan de un caso «aberrante» porque creen que detrás de la sanción estarían las denuncias de carencias y malas prácticas que Luis Andrenio González lleva años realizando sobre las instalaciones de El Parque-Somió y su plantilla. «Eso no gusta», evidencian. El tema, desde luego, no es nuevo. Las quejas del médico se remontan a hace un lustro: asegura que sus colegas se ausentan de sus consultas durante mucho tiempo o que desaparece material.

También protesta cuando a uno de sus pacientes no se le realiza una prueba en los plazos establecidos y, al parecer, cuenta con un expediente anterior por vejaciones a sus compañeros. Algunos, que piden mantener el anonimato, comentan que van «a por él», porque «trabaja demasiado y saca a la luz lo que nadie quiere que se conozca». «Qué se carguen al que sale a tomar el café una hora, no al que viene hasta los sábados a adelantar tareas administrativas. Que no le hagan pasar por loco», señalan otros.

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