Crecen las dudas sobre la economía aunque los expertos descartan la crisis, de Mariano Guindal en La Vanguardia
LOS EXPERTOS ANALIZAN LA COYUNTURA ESPAÑOLA
El ciclo expansivo da muestras de agotamiento después de 14 años
La economía española no está en crisis, y mucho menos en recesión. En este diagnóstico coinciden los principales economistas delpaís. Eso sí, advierten que se han incrementadolas incertidumbres. Esta situación puedeacentuar la desaceleración que ya estaba prevista y anunciada antes del verano.
"Afirmar que España ha entrado en una perspectiva de recesión económica es una insensatez", afirma el profesor del IESE Xavier Vives. Lo que sí ha sucedido con la crisis financiera iniciada en Estados Unidos en agosto es que se han disparado las incertidumbres y esto puede acentuar la desaceleración que estaba prevista y anunciada antes del verano.
Este diagnóstico lo comparten, en términos generales, los principales economistas españoles y los principales servicios de estudios. José Luis Escribano, del BBVA, mantiene que la crisis financiera va a tener una incidencia escasa sobre el sistema financiero español. "Otra cosa distinta es que la economía española se esté desacelerando con crisis o sin ella y el crecimiento para el próximo año se situará en el entorno del 3%".
La gran pregunta que se hacen todos los expertos es hasta cuándo se podrá mantener un ciclo expansivo que ya dura 14 años y que se ha convertido en el más largo de la historia dentro y fuera de España.
Juan Iranzo, director del Instituto de Estudios Económicos, es rotundo al afirmar que los ciclos existen "y más pronto que tarde la economía española acabará afrontando un cambio de modelo de crecimiento que lleva implícito un fuerte ajuste". Todos los expertos coinciden en que hay un claro agotamiento de los motores que han hecho posible el llamado "milagro español".
Federico Prades, jefe de estudios de la AEB, subraya que la economía española en estos años ha disfrutado de bajos tipos de interés, una gran liquidez, importantes transferencias comunitarias, bajos precios del petróleo y masiva llegada de emigrantes. "Todos estos factores empiezan a tambalearse".
Un modelo basado "en el consumo, la construcción y una mano de obra poco cualificada no es sostenible", advierte el consejero del Banco de España y catedrático de Economía Aplicada José María Marín.
Los síntomas de agotamiento son claros. El exceso de liquidez se ha retraído bruscamente. El precio del dinero ha pasado de 2 al 4%. El barril de crudo ha subido de 18 a 70 dólares en menos de una década. Los 8.000 millones de fondos de la UE se han reducido a la mitad. El ritmo en la llegada de emigrantes - cinco millones en siete años- no es posible ni deseable que se mantenga en el tiempo. Igual sucede con la construcción de viviendas, que pasarán de 800.000 anuales a la mitad.
Es decir, vamos a una normalización de la economía. El potencial de crecimiento es el 3%, y todos los parámetros se van a ir ajustando a esa magnitud, afirma José Juan Ruiz, economista del Banco de Santander. Si bien advierte que estos cambios no se producen de una forma brusca sino gradual. En su opinión, la clave está en saber si la crisis financiera norteamericana se convierte o no en una crisis mundial. "En ese caso nos afectará fuertemente, como a todos", aunque en principio no cree que esto vaya a suceder.
Al igual que Jordi Gual, del servicio de estudios de La Caixa, que no cree que se vaya a producir un aterrizaje brusco de la construcción ni que vaya a contaminar al sector financiero.
Iranzo explica que una economía entra en recesión cuando registra un crecimiento negativo durante tres trimestres seguidos: "Y esto es inconcebible en el corto y medio plazo". Una economía está en crisis cuando su crecimiento es incapaz de generar puestos de trabajo y se destruye empleo. Esto no parece previsible cuando se van a crear medio millón de empleos. "Otra cosa es ignorar los problemas que están surgiendo y que harán más difícil la próxima legislatura desde el punto de vista económico y social, gobierne quien gobierne", concluye.
Vives coincide con Gual en que "si la crisis internacional se agudiza, Catalunya sufrirá especialmente por su dinamismo exportador y su vinculación con la industria".
El jefe de estudios de Funcas, Ángel Laborda, es quien se muestra más pesimista. "La desaceleración se va a precipitar". De hecho, ha rebajado el crecimiento del 3,3% previsto por el ministro de Economía, Pedro Solbes, para el 2008 al 2,9%.
Si todos los expertos consultados coinciden en que la economía española no ha entrado en la senda de recesión, no se puede decir lo mismo sobre la crisis inmobiliaria. La división de opiniones es la nota dominante. Para algunos, el sector inmobiliario ya está en crisis. Para otros, el aterrizaje de la construcción va a ser brusco. Los más optimistas, como Jordi Gual (La Caixa) y José Luis Escribano (BBVA), dicen que está siendo suave.
Lo que no discute nadie es que el próximo año se iniciarán 200.000 pisos menos. Esto va a repercutir directamente en la creación de empleo y muy probablemente interrumpirá la reducción del desempleo que ha sido habitual en los últimos años.
Este es un dato clave sobre el futuro a medio plazo de la economía española, ya que "la construcción es un sector locomotora, muy intensivo en mano de obra, y su paralización va a poner sobre la mesa el problema del paro de los emigrantes", dice Xavier Vives (IESE). Coincide con José María Marín (Banco de España) en que según las cifras oficiales el número de inmigrantes ha aumentado en 700.000 personas al año. "Se trata de un trabajador muy cualificado y por tanto, muy difícil de reciclar para otros sectores. De confirmarse esta tesis, tendríamos que enfrentarnos a una tasa de empleo elevada entre los trabajadores inmigrantes".
Según los expertos, el problema actual de la construcción no es tanto de falta de liquidez como de paralización de la actividad. Desde hace cuatro semanas el Banco de España, igual que el resto de los bancos centrales, está prestando dinero a todas las instituciones financieras que lo solicitan y a un precio inferior a los tipos oficiales. "El problema es que los promotores están dejando de pedir créditos para nuevas construcciones".
Esto es serio, dicen, ya que la actividad en la construcción se mantiene gracias a las obras que están en marcha. "La situación es crítica en la costa mediterránea y en la Costa del Sol, donde no se vende nada. También se ha detectado un frenazo en la venta de pisos de segunda mano".
Sin embargo, los expertos no son tan pesimistas sobre la contaminación al sector financiero. "En España no existe un problema de pago de hipotecas como ha sucedido en EE. UU.", afirma Juan Iranzo (IEE). Es cierto que los promotores adeudan cerca de 300.000 millones a bancos y cajas, como viene advirtiendo el presidente de Lehman Brothers España, Luis de Guindos. Un frenazo de ventas, en teoría, podría incrementar la morosidad. Sin embargo, los expertos financieros matizan recordando que las grandes inmobiliarias han buscado otros sectores de actividad y, sobre todo, han ganado tanto dinero con el boom que tienen reservas para capear el temporal.
Ángel Laborda (Funcas) cree que para el 2008 la construcción de viviendas se va a frenar. Esto justifica que la economía crecerá menos y se ralentizará considerablemente la creación de empleo. Se crearán 200.000 empleos menos que en el 2007. Esto significa que no se va a absorber todo el aumento de la población activa, por lo que el paro aumentará en unas 85.000 personas.
Estos datos llevan a decir al catedrático de Teoría de la Empresa Juan Antonio Maroto que España se enfrenta a un cambio de modelo de crecimiento "que nos sitúe ante una auténtica crisis". En su opinión, este cambio de modelo productivo sólo se podrá conseguir a través de un shock económico que obligue a los agentes económicos a apostar por nichos industriales con valor añadido. "Como dice el refrán, hacer de la necesidad virtud".
