Votaciones. Hay gentes que en las elecciones no votan. Están en su derecho. O votan nulo. Están en su derecho. O votan al PNV, a EA, al PSE, al PP, a EB, a Aralar e incluso a Falange. Están en su derecho. Nada tan sagrado en democracia como el voto. Es el sistema menos malo de todos. Infinitamente mejor que la arbitrariedad de un soberano que no ha elegido nadie. O el de un dictador bananero.
Pero se ha de ser consciente que el voto es un instrumento. Uno vota un programa, una opción, unas propuestas, unas apuestas. En Alemania Hitler anunció lo que iba a ocurrir y sin embargo le votaron. Pero es la excepción, aunque haya partidos hoy que propugnan la xenofobia, y, también a éstos les votan.
Quiero decir con esto que el ciudadano, uno a uno, en sana democracia elige el modelo de sociedad en el que quiere vivir.
Por ejemplo, si un partido propone que el impuesto de sociedades sea el 28% y en Gipuzkoa muchos empresarios no le votan o porque juegan con su voto o porque quieren castigar a ese partido, luego no tienen derecho a quejarse de que en Gipuzkoa haya un tipo de sociedades distinto al de Araba y al de Bizkaia. Eso se lo tienen que reclamar a los partidos que promueven el 30, o el 32 o incluso el 34% con esa vieja mentalidad de hace treinta años de que al empresario hay que castigarle. Lógicamente el empresario, y aquí estamos hablando de pequeños y medianos empresarios, tienen que obtener beneficios, pero eso tiene como contrapartida que esos empresarios con su trabajo y la reinversión en su empresa crean riqueza. No se suelen ver muchos empresarios vascos en Marbella con grandes casas y grandes yates. Pero para repartir riqueza hay que crearla. "Obrero despedido , patrón colgado" era uno do los gritos del inicio de la transición con un revolucionarismo violento en la calle, con empresas desinvertidas y con salarios por los suelos. Pero eso ha cambiado sideralmente, y, mucho más después de que Gipuzkoa y Bizkaia recuperaran la figura del Concierto Económico, último resto de foralidad que queda y que ha hecho que en los últimos años tanto la Rioja, como Cantabria y Castilla nos hayan presentado sendos recursos a los que unos llamaban vacaciones fiscales y otros, privilegios forales. El caso es que el Concierto ha sido un instrumento de oro para levantar este país que estaba en el suelo.
La ruptura esta semana de la armonización fiscal consagrada en el Parlamento Vasco por parte de Gipuzkoa es la primera vez que ocurre en estos últimos 25 años de vida del Concierto Económico. Y no solo es una mala noticia para Gipuzkoa sino que produce una grave situación en Euzkadi pero hay que recordar que eso se logra votando a partidos que proponen mas del 30% cuando saben que en Bizkaia y Araba se tiene el 28%. Que no venga Confebask ni Adegi echando la culpa a quien es consecuente con la defensa del 28%. Que las broncas vayan a otra ventanilla.
En este contexto le veo al portavoz socialista Miguel Buen decir que lo suyo es el 32% pero que se puede llegar a una situación intermedia si se negocian otras cosas. Y lo dice con cara de vaquero malo de película de spaguetti western.
Al verle he recordado como éste martes hemos iniciado la actividad parlamentaria y en la reunión de la Mesa del Senado hemos visto que el Congreso nos ha remitido 18 proyectos de ley que el gobierno Zapatero quiere se aprueben en tres meses.
En el Senado, la mayoría , aunque no absoluta, la tiene el PP y si el PNV no vota a favor de estos proyectos no sale ni uno. Ni presupuestos, ni las 18 leyes. Pero nosotros no ponemos la cara que pone Buen para amenazar a todo quisqui. Simplemente, recordarnos el dato.

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