Las olas pueden ser inmensamente destructivas. Los diques de los puertos se hacen para combatirlas, y son unas obras inmensas. Pero los accidentes recientes en el mar con pérdida de vidas humanas, el último de los cuales ha sucedido hace un par de días en el Estrecho, han ocurrido en mares casi en calma, o con olas tan pequeñas que los pescadores experimentados se han ido a dormir sin tener miedo alguno.

Desde hace mucho tiempo los marineros hablan de olas fantasma, de golpes de mar. Los investigadores de las olas rechazaban estas afirmaciones como imaginaciones de las gentes de mar. Pero hoy sabemos que esas olas extrañas, olas friki o freak waves en inglés, existen y son muy comunes. Un investigador de la Universidad de Alcalá, José Carlos Nieto, las detecta con un programa especial en las imágenes de radar de la superficie del mar.

Las olas normales son casi aleatorias. En los campos de oleaje, aunque las olas vengan del Sudoeste, por ejemplo, o el viento sople del Norte, cada ola individual del campo se mueve en direcciones arbitrarias en torno a la dirección del campo, con una dispersión de esas direcciones muy grande. Pero las olas son fenómenos no lineales, realimentados.

Los fenómenos de realimentación son aquellos del tipo en que el rico se hace más rico y el pobre, cada vez más pobre. En este tipo de fenómenos, las olas, de vez en cuando pero con bastante frecuencia, coordinan sus fases, se ponen a oscilar todas de manera cooperativa como los átomos de luz que generan los rayos láser, y en vez de anularse unas a otras se suman generando una única ola muy grande que es la que destruye, en mares casi en calma, los barcos de los pescadores. Una de ellas fue la que originó el accidente del crucero de hace unos años entre Trípoli y Nápoles.

Llevamos años investigando los modelos de oleaje, años tratando de reproducir las olas en tanques de laboratorio. Pero, a pesar de todo, conocemos aún muy poco del mar. Estas olas friki son algo que se ha empezado a investigar hace unos cinco años y no están incluidas en los modelos rutinarios de predicción de oleaje. Existen, son reales, se ven desde los satélites. Sería muy importante que se lanzase una línea de investigación seria y con recursos en esa dirección. Las vidas humanas no tienen precio.

Antonio Ruiz de Elvira es catedrático de Física de la Universidad de Alcalá de Henares

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