Antón Losada (BNG) deja, tras varias polémicas, la Secretaría de Relaciones Institucionales de la Xunta Touriño dice que el Ejecutivo está «cohesionado»

La polémica del verano en Galicia en torno a la pretensión de enseñar el himno regional a los niños menores de tres años desembocó ayer en la dimisión de Antón Losada, secretario general de Relaciones Institucionales de la Xunta y mano derecha del líder del BNG, Anxo Quintana.

Su cese se formalizó en la reunión del Gobierno gallego celebrada ayer, a propuesta del propio Quintana. Según explicaron después tanto el vicepresidente de la Xunta como el presidente, Emilio Pérez Touriño, Losada ha renunciado por motivos personales.

Esta es la explicación oficial del Ejecutivo gallego, pero lo cierto es que Antón Losada deja su cargo después de haber protagonizado sonadas polémicas en los dos años que ha estado al frente de las Relaciones Institucionales de la Xunta, desde que se constituyó en bipartito entre el PSdeG y el BNG.

La primera, con repercusiones judiciales incluidas, fue el enfrentamiento de Losada con miembros de la policía autonómica a propósito de la rotulación de las dependencias de la Vicepresidencia del Gobierno.

Los agentes trataron de impedir que un grupo de trabajadores cambiara el rótulo Vicepresidencia por uno que dijera Vicepresidencia de Igualdad y de Bienestar.

A este incidente, que acabó en los tribunales, se sumó la acusación que hizo a TVG de manipular la imagen de Quintana y, finalmente, la polémica de este verano del himno gallego: el Bloque ha propuesto que los niños de cero a tres años aprendan de memoria la canción regional en las galescolas, las nuevas guarderías públicas promovidas por la Xunta.

Soltar lastre

Con el PSdeG harto de la conflictividad que provocaba en la Xunta y sin ningún aliado en el BNG -en la formación se consideraba que el discurso que él creaba para la Vicepresidencia no se correspondía con el establecido por el partido-, Anxo Quintana ha llegado a un punto en el que ha decidido soltar lastre.

El líder nacionalista se da así un balón de oxígeno y, a costa de prescindir de su máximo colaborador en la Xunta, intenta pagar las facturas de los conflictos abiertos en los últimos meses y trata de poner fin a la crisis del bipartito.

El cargo pasará a ser ocupado por Antonio Javier Ferreira, profesor universitario y con un perfil más tecnócrata que su predecesor.

El presidente de la Xunta, Emilio Pérez Touriño quiso, sin embargo, desligar la dimisión de Losada de cualquier tipo de crisis del Gobierno. La atribuyó a razones personales, explicó que se ha producido dentro del criterio de la Vicepresidencia del Ejecutivo -esto es, de Quintana y del BNG- y subrayó que el Ejecutivo que él preside «estaba cohesionado» antes y «sigue cohesionado» ahora.

Incluso, Touriño insinuó desconocer que Losada iba a dejar su cargo, explicando que en la última reunión mantenida con Quintana, el pasado martes, el tema no estuvo sobre la mesa.

El caso es que Losada presentó su dimisión irrevocable a Quintana el pasado 30 de junio, dos días después de que los tribunales archivaran la causa por el conflicto de los rótulos.

Según ha podido saber este periódico, el vicepresidente de la Xunta le pidió entonces un plazo de tiempo para poder pensar una salida y encontrar a un sucesor, en un calendario muy apretado y con la celebración del Día de la Patria Gallega, el 25 de julio, muy cerca.

Anxo Quintana ofreció a su colaborador una salida política, oferta que Losada rechazó, por considerar que su ciclo en la Xunta había terminado y que debía finalizar toda actividad en el Gobierno autonómico.

Entre otras razones, en su renuncia han pesado las críticas recibidas en el Bloque, especialmente a raíz del asunto de los rótulos. Unión del Pueblo Gallego -corriente mayoritaria en la formación- e Izquierda Nacionalista respaldaron a los agentes de la policía autonómica con los que Losada se enfrentó.

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