Grupos como Deutsche Bank, Citadel, Prudential Investment, Passport Capital han hecho de la crisis de las hipotecas de alto riesgo en EEUU un campo de oportunidades a su favor.

A medida que pasan los días, y la crisis de las hipotecas de alto riesgo, o subprime, en EEUU está a punto de cumplir dos meses desde que cobró intensidad, cada vez está más claro que en este río revuelto, por muchos ahogados que deje, también va a proporcionar suculentas ganancias para los buenos pescadores.

Algunos hedge fund, o fondos de inversión alternativa con las técnicas más sofisticadas, los grupos de capital riesgo más ávidos, o incluso gigantes bancarios como Deutsche Bank, son la otra cara de la crisis. Unas veces, por comportarse como inversores inteligentes que supieron anticiparse. Otras, por aparecer como tiburones financieros oportunistas, aun a riesgo de que algunos les tachen de buitres carroñeros que esperan el momento de caer sobre víctimas moribundas.

Passport Capital, Lahde Capital, SCSF, Pursuit Opportunity Fund, Citadel Investments, Brigadier Capital, Paulson & Co., Hayman Capital, Corriente Advisors, MKP Capital Management, Prudential Investment Management’s Alpha Fund, el propio Deutsche Bank… Es la lista, cada vez más larga, de los por un motivo u otro, aparecen en todas las menciones como los más astutos a la hora de transformar la crisis en oportunidad. Justo en un momento en el que sobre otros grupos, como Bear Stearns, BNP Paribas, Sachsen LB o IKB, pesa el lastre de las pérdidas, por no mencionar la decena de prestamistas subprime que la crisis se ha llevado por delante (New Century, American Home Mortgage, First Magnus, Resmae Mortgage y otros).

En la crisis de los préstamos de alto riesgo de EEUU, que no termina de remitir con el paso de las semanas, y que incluso se prevé larga –Moody’s advertía esta semana que pasarán al menos seis meses hasta que los mercados de deuda se estabilicen–, se desconoce todavía el alcance real.

Más por venir

Una primera estimación realizada por el grupo Silver Street Capital hace semanas calculaba en 130.000 millones de dólares el impacto negativo en el sistema financiero por los activos subprime afectados. El problema no es sólo cómo esa deuda con alto riesgo se ha ido repartiendo por todo el mundo, contaminando el sistema financiero internacional. Lo preocupante es la desconfianza, y la consiguiente falta de liquidez, que ha provocado el bloqueo, o el encarecimiento, de más de 400.000 millones de euros de financiación (entre emisión de bonos y otro tipo de deuda, ofertas públicas de suscripción, etcétera).

La desconfianza, además, se agudiza teniendo en cuenta que para los próximos meses hay otros 800.000 millones de dólares en hipotecas subprime a las que les toca una revisión de tipos al alza, y que potencialmente pueden ser presa de los impagos, formándose así una bola de nieve imposible de detener.

Pero por sofisticada que pueda parecer una crisis como la actual –en sus orígenes, desarrollo y consecuencias– siguen sacando provecho los que mejor uso hacen de la regla básica del enriquecimiento financiero: “comprar barato y vender caro”.

A comienzos de agosto, por ejemplo, Citadel anunció la compra de activos a precio de ganga del hedge fund Sowood Capital Management, que en julio perdió más del 50% de sus activos, valorados en 3.000 millones de dólares, por su exposición al negocio subprime.

Otros, como Marathon Asset Management, no han tenido reparos en crear incluso fondos específicos para activos de alto riesgo en problemas (el “Distressed Subprime Fund”). Para otros, las gangas empezaron incluso antes del verano, como es el caso de Ellington Capital, que en mayo se hizo con parte de la cartera del grupo de préstamos de alto riesgo New Century, primera gran quiebra, en primavera, de la crisis subprime, y aviso para navegantes de lo que podría venir después. El capital riesgo y la banca de inversión, con grupos como Cerberus o Blackstone, se han ido haciendo también con activos subprime a precios de saldo, como Option One y PHH.

Lo curioso es que algunos de los que ahora compran gangas, antes del derrumbe de los precios deshacían posiciones, o jugaban con sofisticados derivados financieros a apostar contra la revalorización de los activos subprime, recibiendo por ello el aplauso del mercado. Passport Capital, por ejemplo, experimentó revalorizaciones del 13% con esta práctica en apenas un mes, junio, justo antes de que estallara la crisis.

Lahde Capital se revalorizó más del 85% en los dos primeros meses del año una vez que deshizo posiciones en subprime, justo antes de que saltara el primer aviso de crisis de New Century en marzo. ¿Genialidad? ¿Depredadores? El tiempo juzgará los resultados de una crisis en la que no solo hay perdedores.