La economía, estúpido, que decía aquel, se ha convertido en el elemento central de los análisis previos a las elecciones de marzo. Aunque da la impresión de haber pillado a todos con el pie cambiado. Al PP, obligado a improvisar un argumentario aún poco elaborado para reprobar la política económica de Zapatero. Y sobre todo al propio Gobierno, por seguir agitando el talonario público mientras se multiplican las señales de que se avecina un período de vacas flacas.
Veamos: el Gobierno prepara la aplicación del cheque-baby, cuyo montante global asciende a unos 500 millones de euros. Zapatero anuncia generosas subidas en las pensiones. Chaves promete ayudar por ley a los andaluces menos pudientes en la compra o el alquiler de su vivienda. Y la ministra, Carmen Chacón, aplaude al presidente de la Junta. Lagarto, lagarto, puede estar pensando extender la medida a escala nacional ¿Será la noticia "impactante" que la vice, Fernández de la Vega, no quiso desvelar día en la radio?
Lo singular de esta situación es que mientras los socialistas están que lo tiran, cae el ladrillo, sube el paro, bajan las afiliaciones a la Seguridad Social, se dispara el precio de las hipotecas y crece el pesimismo de los españoles sobre el futuro de su bolsillo. Y aún está fresca la advertencia del comisario europeo para Asuntos Económicos, Joaquín Almunia, tan socialista como Chaves y Chacón, que les ha venido a decir que pueden cargarse ese superávit equivalente al 0,75 del PIB en las cuentas públicas, si se empeñan en utilizarlo como palanca electoral mientras llueven las malas noticias.
En línea con el comisario Almunia, incluso el vicepresidente del Gobierno, Pedro Solbes, ya ha levantado acta de la "incertidumbre" con la que se presenta la evolución de la economía nacional. No es un aguafiestas. Conoce el percal, hace números y sabe que las fiestas se pagan. "Son cosas que suenan bien, pero luego hay que aplicarlas", dijo ayer sencilla y sabiamente. Estas declaraciones públicas anticipan una cierta corrección del discurso preelectoral de Zapatero si, como es previsible, en el Consejo de Ministros de mañana, Solbes logra frenar el entusiasmo que embarga a sus compañeros desde que Zapatero vapuleó a Rajoy en el debate sobre el Estado de la Nación.
El Gobierno y el PSOE tendrán que contenerse ante noticias como el bloqueo de 80.000 familias a la hora de pagar la hipoteca mensual y la evidente pérdida de capacidad de consumo de los españoles, como ha recordado el líder del PP, Mariano Rajoy: "El primer dato preocupante de la situación económica es el nivel adquisitivo de los salarios. Hoy los españoles tienen dificultades para llegar a fin de mes con problemas de salarios, pensiones e hipotecas ".
El precio de las hipotecas es la punta del iceberg. En un océano laboral 'mileurista', la subida de los créditos está afectando seriamente a la actividad económica porque las familias se ven obligadas a reducir el consumo en otros bienes o servicios. Eso, en el mejor de los casos. En el peor, el riesgo es de quiebra de la economía familiar.

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