La observación de las soluciones propuestas ante problemáticas similares entre las diferentes sociedades mundiales constituye en la mayoría de los casos una cuestión fundamental de cara a la proposición de alternativas que conduzcan a encontrar la mejor solución a estas problemáticas.

En 1973 se produce un aumento de los precios del petróleo, que ayer como hoy constituía la base de la producción de las sociedades occidentales, que provocaría una serie de problemas al conjunto de los países de Occidente. A partir de ese momento las industrias estratégicas de la Europa occidental comienzan un período de reestructuración, de desmantelación, que actualmente continuamos padeciendo en Xixón y Asturies.

Agravada la crisis petrolífera mediante diferentes medidas de desamortización estatal, más conocidas como privatizaciones. Una privatización de empresa pública no es ni más ni menos que una generación de beneficios para el capital mediante la asunción de gastos por parte de lo público. La búsqueda de alternativas encaminadas al mantenimiento de las industrias tradicionales, así como a la creación de nuevos empleos, mediante la diversificación de la industria, se convierte en una cuestión prioritaria para todos y todas. Será en este proceso en el que más sobresalgan las diferentes actuaciones de la gestión pública.

Durante el agosto pasado tuve la oportunidad de conocer la ciudad francesa de Nantes, similar a Xixón en aspectos como su población, historia industrial, astilleros, puerto, en este caso fluvial, con un período de desindustrialización iniciado entre los años 1977 y 1978 y culminando este proceso de reestructuración y cierre total a mitad de los años ochenta. Los astilleros de Nantes, en aquellas fechas, tenían aproximadamente 10.000 trabajadores directos, el sector de la producción naval genera aproximadamente cuatro puestos indirectos por cada uno directo, por lo que claramente podríamos hablar de una ciudad en la que el naval se convirtió en monocultivo industrial.

A lo largo de las siguientes décadas, y hasta la actualidad, Nantes se ha reconvertido, se la llega incluso a denominar como la ciudad reinventada, diversificando su actividad y sobretodo manteniendo aún el reflejo de la memoria de la industria que forjó a la ciudad desde los primeros tiempos de la industrialización. Los terrenos ocupados por los astilleros de Nantes constituyen hoy un espacio cultural de primer nivel para el disfrute de la ciudadanía, combinando el ocio con la memoria industrial. Reflejando una buena labor de recuperación, y conservación, para lo público de unos terrenos que sin lugar a dudas resultarían más que golosos para la especulación urbanística.

No se trata de reinventar, de recrear Xixón; la cuestión se encuentra en desarrollar las fórmulas que permitan mantener el recuerdo de nuestro pasado industrial, el presente y el futuro no son para mantener sino para reforzar y aumentar su peso económico y social de la industria en nuestra ciudad. Por ello la firme decisión de que en la adaptación del PGOU a la ley de Suelo de Asturies se contemplaran los terrenos de la industria naval como lo que son, espacios industriales. Por ello la recuperación de la Ciudadela de Capua. Por ello la propuesta de Izquierda Xunida-Bloque por Asturies-Los Verdes de convertir a la antigua fábrica de tabacos de Cimavilla en el espacio de referencia para la memoria social de la ciudad, como homenaje a los hombres y mujeres que con su trabajo forjaron lo que hoy es y significa Xixón, ya no sólo en Asturies sino en el conjunto de Europa. En este sentido, Nantes acaba de inaugurar en junio pasado una magnífica exposición sobre la historia de la ciudad, realmente envidiable

Apostar por la conservación de nuestro patrimonio industrial, apostar por una planificación correcta de los sectores productivos, significa, ni más ni menos, apostar por el Xixón del futuro.

Jesús Montes Estrada es tercer teniente de alcalde.