La edición digital del diario As del día 28 de agosto, para ilustrar la noticia de la muerte del defensa del Sevilla Antonio Puerta, en lugar de recuperar cualquiera de las fotografías en las que aparece besando el dedo pulgar de su mano izquierda (o derecha) o celebrando el gol contra el Shalke 04, publicó el cromo de la colección Liga 07-08 de Colecciones Este. Era una manera de decir varias cosas: que la desgracia provocaba un sentimiento de indefensión que catapultaba al periodista hacia una tristeza regresiva y que frente al dolor no caben partidismos (Puerta dejaba de ser futbolista del Sevilla para convertirse en una pieza de un universo común: el mundo del fútbol tal como lo entiende el coleccionista, que no valora los jugadores propios por encima de los de otros equipos). Finalmente, el cromo de Puerta aparecía como una estampa laica, que llamaba al martirologio y la hagiografía. Con una finalidad similar, otros diarios utilizaron la foto del defensa entre velas de iglesia, en un altar informal como los que se instalan en el lugar de un crimen o un accidente.
En el gran desorden del mundo, el cromo de fútbol cumple la misma misión educativa que las colecciones de sellos o los mapas en las novelas de Joseph Conrad: representa una primera introducción al conocimiento enciclopédico y despierta el afán de posesión de la totalidad. La versión duchampiana del álbum de cromos de fútbol es el Calendario Superdinámico que desde 1947 edita en Zaragoza el impresor Tomás Tocino, con fotos carnet recortadas y textos en letra diminuta. De pequeño me tomé tan en serio esta vocación enciclopédica que utilicé varias páginas de un Calendario Superdinámico que me dio mi padre para pegar mi colección de etiquetas de naranjas. Además, los álbumes de cromos crean su propio sistema de valores, distinto del que rige en el universo mediático real. En su libro Ser humano y otras desgracias, Marcelo Birmajer explica que cuando era niño coleccionaba los equipos del Mundial de Alemania'74 y el cromo imposible era el de Mwanza Mukombo, defensa de la selección de Zaire. Llegó a ser tan popular en Argentina que una vez que Zaire jugó un partido amistoso en Buenos Aires, Birmajer y sus amigos se presentaron en el hotel de concentración para aclamarle, ante la perplejidad del zaguero. En la temporada 2005-06 Ferran, Ricard y Pau se hicieron la colección Megacracks de Panini. Cuando abrían los primeros sobres exultaban si les salían los cromos de Ronaldinho, Eto'o o Víctor Valdés (Ricard es portero). Ese año los dos cromos que no salían eran Mark González del Albacete (16) y Tevenet del Numancia (443). ¿Por qué no salían? "Es un problema de distribución -decía Pau con la misma jerga pseudoeconómica que utilizan muchos adultos-. Seguro que otros niños en otras ciudades deben tener muchos cromos de Mark González repetidos".
En una época en que se oculta a los niños hasta la muerte de los animales domésticos, el cromo de Puerta provocará una oscura turbación y será objeto de desencadenada codicia. Más aún si después de la portada del diario As los fabricantes retiran de la circulación unos miles de ejemplares para que se convierta en el cromo raro de la temporada 2007-2008: el que no sale, o como escribe un argentino que nunca consiguió terminar el álbum de la Copa del Mundo de 1974, "la figurita difícil por antonomasia, la Imposibilidad platónica, la primera enseñanza de que en la vida hay cosas que estarán siempre más allá de nuestros deseos".

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