En el editorial del pasado sábado, Pedro J. Ramírez calificaba a Ibarretxede "visionario", y afirmaba que se ha convertido en un "kamikaze" por su empeño en convocar el referéndum. Y también decía que lo mejor para el País Vasco y para España es que triunfen las tesis de Imaz.
A pesar de sus largas vacaciones, José reacciona: Si un derechoso y manipulador como Ramírez dice esas cosas de Josu Jon Imaz, es que este chico ha perdido el norte. Y todo el mundo sabe lo que le pasa a la gente cuando pierde la cabeza.
José, que a veces tiene momentos de genialidad, considera que "el problema de Imaz es más de psicoanálisis que de politología", para sentenciar a continuación: "lo que le pasa a este chico es que tiene comido el coco".
Para apoyar sus afirmaciones, José recupera un pequeño texto, que saca del bolsillo de su chaqueta, con una declaración solemne de Imaz: “El pragmatismo y la transversalidad se convertían hace escasos días en objeto de demonización por parte de Azkarraga. Alguien, tan pragmático como para compatibilizar como consejero de Justicia la gestión de los juzgados en Euskadi mientras esa misma justicia procesa al lehendakari de nuestro Gobierno por practicar el diálogo, abomina ahora del pragmatismo”.
Esa frase, digo, se la habrá dictado alguno de sus consejeros aúlicos. "Desconozco lo que pensarán las bases del PNV ante el cúmulo de despropósitos y, sobre todo, descalificaciones a Ibarretxe con que nos ha regalado Imaz este verano, pero si yo fuera militante de ese partido, estaría en una profunda zozobra, como estoy, y haría mudanza".
¿A dónde?, pregunto. Pues así, a bote pronto, me iría a vivir a Ondarroa.

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