CANELA FINA
En el año 2000 acudieron en Madrid al teatro un millón de espectadores más que al fútbol. Son datos oficiales. En ese año 2,6 millones de personas pasaron por taquilla en los teatros madrileños frente a 1,6 millones en los estadios del Real Madrid, Atlético de Madrid y Rayo Vallecano, los tres equipos, entonces, de Primera División. En la recaudación económica, el teatro derrotó al fútbol en un 20%. Desde el año 2000 las cifras han variado ligeramente siempre en favor de la escena.
En todos los telediarios de cualquier canal de televisión, público o privado, nacional, autonómico o local, se dedican varios minutos al fútbol. Si se atiende con treinta segundos a la semana al teatro tal vez esté exagerando. Semejante incongruencia no tiene fácil explicación. El teatro señala la temperatura cultural de una ciudad. Nueva York, Londres, París, Madrid, Berlín y Buenos Aires son las capitales culturales del mundo occidental por muchas razones, sobre todo por el incendio teatral.
Ayer, este periódico resumía lo que espera a los madrileños en la temporada que ahora se abre. Me produce especial satisfacción el hervor de las salas alternativas. Ahí están las nuevas actrices, los actores que empiezan, los directores que despuntan. Incluso algunos autores, pocos, la verdad, porque las series de televisión se engullen los talentos literarios. Junto al teatro alternativo y los imparables musicales, tendremos a Ana Belén. Viajé a Mérida este verano para ver su Fedra. La actriz es un torrente sobre el escenario. Estremecerá a los espectadores madrileños. Veremos, también, a la gran Lola Herrera y a Ana Diosdado y a otros muchos actores y actrices de primer relieve. Como todos los años porque el teatro en Madrid nunca decepciona.
Para abrir temporada, me instalé el sábado en el teatro Muñoz Seca. Nati Mistral y Paca Gabaldón han puesto en pie sobre el escenario el drama fraternal entre dos triunfadoras del espectáculo ya en completa decadencia. Excelente, excelente interpretación de dos actrices con más tablas a sus espaldas que mentiras Zapatero. Carmen Serrano y José María Barbero acompañan a las dos protagonistas en una comedia escrita y dirigida por Joaquín Vida, que ha montado también una inteligente y eficaz escenografía.
Sigo desde hace muchos años a Nati Mistral y a Paca Gabaldón. Nati ha sido protagonista de la Medea de Unamuno, de Fortunata y Jacinta de Galdós, de La Chunga de Vargas Llosa, de La Celestina de Rojas, de La Malquerida de Benavente, de Inés desabrochada de Gala y sobre todo de Divinas palabras de Valle-Inclán a cuyo estreno asistí hace cuarenta y seis años, coño, cuarenta y seis años, en compañía, por cierto, de Francisco Umbral.
Paca Gabaldón ha interpretado, entre muchas docenas de comedias, películas y series audiovisuales, Lázaro en el laberinto, una de las grandes obras de Antonio Buero Vallejo, Kean de Sartre, La Comedia de los errores de Shakespeare, Asesino de Shaffer...
Ambas, Nati Mistral y Paca Gabaldón, han aceptado el desafío de coprotagonizar la difícil colisión de Tras las huellas de Bette Davis, para abrir la nueva temporada de teatro que enciende ya Madrid.
Luis María Anson es miembro de la Real Academia Española.
© Mundinteractivos, S.A.

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