INMOBILIARIO

Quien crea que unos rayos de luz solar, un trozo de cielo o un poco de tranquilidad no tienen precio no conoce el mercado inmobiliario. Sí que lo tienen, y se han revalorizado además en los últimos meses con la ralentización de las ventas. "Estos factores tienen un valor muy difícil de cuantificar pero lo aprecias por la experiencia, por haber vendido muchos pisos en la zona. Ves la luz, las vistas, el ruido o la orientación, y te das cuenta de que esa vivienda tendrá más demanda que la de al lado, que gustará más a las visitas y se venderá mejor y más rápido", señala Xavier Garrigós, presidente de la red de agencias inmobiliarias El Portal de tu Casa.

Según un estudio elaborado por el portal inmobiliario Facilísimo. com los factores que más valoran los potenciales compradores que visitan una vivienda son la orientación (que puntúan con un 9,10 sobre diez), la conservación (8,9), la distribución (8,83) y la calidad de los materiales (8,8). La valoración varía según los sexos, y los varones, señala el estudio, se fijan más en la calidad de los materiales, mientras que las mujeres evalúan más la distribución del espacio.

Garrigós destaca entre los elementos inmateriales que revalorizan una vivienda el hecho de que sea exterior (aunque las vistas a un interior de manzana pueden hacerla más tranquila), la orientación hacia el sudoeste (la famosa "orientación a Tarragona" de los anuncios de pisos en Barcelona) y la altura, aunque este factor no lo valora todo el mundo igual. "Alguna gente tiene muy claro que desea vivir en el ático porque es más tranquilo, mientras que otros, por el contrario, no lo quieren para evitar problemas de humedades y de aislamientos y temperaturas extremas en cada estación". Otro factor muy valorado, señala Garrigós, es "que tenga una terraza o un balcón, con apenas 5 m2es suficiente si caben una mesa y cuatro sillas". A su juicio, "la gente valora mucho que el piso tenga una salida, y una vivienda que sólo tenga ventanas cuesta más de vender". Otro factor importante son los vecinos. "Lo vemos mucho cuando un inmueble o un barrio empieza a llenarse de extranjeros: algunos vecinos de toda la vida optan también por marcharse y cuesta más vender el piso a gente de aquí", explica.

Según Garrigós, sin embargo, el elemento clave que fija el valor de un piso es completamente material: el ascensor. "Hace diez años lo valoraba la gente mayor, pero los jóvenes estaban más dispuestos a comprar un piso que no lo tuviera. Ahora ya todo el mundo lo ve indispensable".

La ralentización de las ventas ha hecho que estos factores inmateriales sean a menudo decisivos para vender un piso. "Antes la gente tenía que decidirse muy deprisa y no podía pensar demasiado si compraba el piso porque se lo quedaba otro. Ahora, al contrario, ve muchos pisos y se fija más en los detalles", explica Garrigós. Detalles que son también más importantes para los compradores que ya tienen un piso propio. "Tienen más experiencia, porque han visto lo que no les gusta del suyo, poca prisa, puesto que ya tienen vivienda, y más capacidad económica, porque tendrán una buena entrada, así que se lo piensan más", señala Garrigós.

Según Rosa Moya, directiva de Facilísimo. com, "los profesionales del sector son muy conscientes de que hay pisos que son más atractivos, y muchas empresas basan en eso su estrategia comercial". "Así - dice-, es frecuente que los promotores empiecen comercializando los pisos bajos e interiores, los menos atractivos de la promoción, y reserven los áticos y los mejor orientados para venderlos llave en mano en el último momento, porque de ese modo podrán venderlos más caros".

Los posibles compradores valoran también mucho las características de la zona. Según el estudio de Facilísimo. com, el factor más valorado es la tranquilidad (8,9 puntos sobre 10), pero luego ellos y ellas difieren: para los hombres el atractivo de la zona es mayor si está próxima a zonas verdes y tiene facilidad de aparcamiento, mientras que para ellas es más importante la seguridad y que tenga un acceso fácil a los transportes públicos. Otros factores que se valoran es la cercanía al lugar de trabajo, a la vivienda de otros familiares y a colegios y guarderías. Este último factor, por ejemplo, se ha dado en barrios como Diagonal Mar. "Algunas parejas que compraron piso hace un par de años, como no encuentran un colegio adecuado para sus hijos, han decidido vender y mudarse a otros barrios más consolidados", señala un agente inmobiliario de la zona.