Salvad el atún rojo del sushi, de Antonio Cerrillo en La Vanguardia
Los grupos conservacionistas piden una reserva para prohibir la pesca del atún en Baleares
España y el Mediterráneo en su conjunto se han convertido en una rica despensa de atún rojo para la cocina japonesa. Pero esta fiebre desmedida por el sushi y otras exquisiteces a base de atún rojo en todo el mundo ha disparado las capturas de la especie hasta extremos que los científicos consideran insostenibles. En este contexto, los grupos ecologistas españoles han reclamado que el caladero de atún rojo en Formentera se convierta en reserva en la que se prohíba esta pesca durante todo el año, como primer paso para cambiar la actual tendencia.
Ecologistas en Acción, Greenpeace, WWF/ Adena y GOB han reclamado a las administraciones pesqueras que impulsen con urgencia el establecimiento de este refugio pesquero. A esta iniciativa se ha sumado el diputado de IU-ICV Joan Herrera, quien presentará esta semana en el Congreso iniciativas parlamentarias en este sentido.
La propuesta surge como respuesta a los informes que alertan sobre el número desmesurado de capturas de atún que se hacen en el Mediterráneo, muy superior a las cuotas autorizadas. La pesca pirata, la insuficiencia de controles sobre las capturas y la expansión de la flota pesquera amenazan a la especie.
La sobrepesca del atún rojo es impulsada sobre todo por la flota de barcos cerqueros en todo el Mediterráneo. De ella se nutre la próspera industria de engorde del atún en granjas costeras. Los atunes, a veces capturados en edad juvenil, son criados en estas granjas hasta ganar la grasa y el peso deseados antes de ser exportados a los mercados de Japón, Estados Unidos o Gran Bretaña. Los barcos hacen las capturas entre la primavera y el verano aprovechando justamente que el atún migra hacia el Mediterráneo. Pero los grupos ambientalistas advierten de que la actual sobrepesca amenaza al atún.
En el 2005, las capturas de atún rojo superaron en más de 12.000 toneladas (un 37%) las cuotas anuales autorizadas por la Comisión Internacional para la Conservación del Atún del Atlántico Norte. Ese organismo permitía pescar 32.000 toneladas y la pesca real superó las 44.000, según Greenpeace. El declive de las poblaciones obligó a la referida comisión, en noviembre del año pasado, a fijar un plan para reducir progresivamente las cuotas los próximos años. Así, para el 2007 se fijaron 29.500 toneladas, pero esta cantidad es casi el doble de lo recomendado por los científicos; éstos sostienen que capturas anuales superiores a los 15.000 toneladas suponen un riesgo excesivo para la especie.
El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación argumenta que se ha establecido una veda para la pesca del atún rojo para los grandes cerqueros entre el 1 de julio y el 31 de diciembre, según recoge una reciente respuesta parlamentaria a IU-ICV. Agrega que "aunque el Gobierno hubiera deseado medidas más drásticas", se han hecho avances, referidos a las tallas mínimas de las capturas o a la instauración de controles en el Mediterráneo.
Sebastián Losada, de Greenpeace, replica, sin embargo, que el acuerdo internacional sobre la veda a partir del 1 de julio es insuficiente, pues el grueso de las capturas se hace antes. Acepta que la Administración española inspecciona a los seis cerqueros españoles, pero hay 30 más en Francia y más de 70 en Italia sin control. "Aún no tenemos datos definitivos sobre lo que ha ocurrido este año, pero observamos que cada vez se pescan peces más jóvenes", dice. La creación de la reserva en Baleares es una necesidad, en su opinión, pues las capturas históricas de 14.000 toneladas se han reducido a 2.000 al año en los últimos años.
"Formentera es el principal lugar de reproducción de esta especie y es un caladero con tres mil años de antigüedad que se encuentra colapsado. Por eso es importante que se tomen medidas de manera urgente", asegura el responsable de WWF/ Adena, Raúl García. La reserva pesquera afectaría a una zona de aguas internacionales de tutela española al sur de Formentera y sería la primera para una especie comercial.
Según los grupos ecologistas, esa medida daría prestigio a la comunidad autónoma "porque estaría haciendo un esfuerzo para la preservación de un recurso natural y beneficiaría además a la flota pesquera de las islas, que cada año se ve afectada por la llegada de barcos de arrastre de fuera".
En la pesca en Formentera, entre los meses de abril y junio trabajan más de 300 barcos de arrastre, la mayoría de bandera francesa. Además, 60 avionetas se encargan de localizar los bancos de atún de manera ilegal, mientras que 24 barcos congeladores son capaces de transportar enseguida el pescado a menos 60 grados. Todos ellos utilizan las últimas innovaciones para hacerse con los principales bancos de atún rojo, tecnología militar puesta al servicio de la destrucción de una especie, afirma García.
Las otras dos zonas principales de reproducción de esta especie en el Mediterráneo están localizadas al sur de Italia y en aguas de Libia; en ambas se sigue sufriendo la violación sistemática de las medidas de gestión y control internacionales, asegura el ecologista.
