FIN DE CICLO ELECTORAL
La crisis de las infraestructuras y el Estatut dejan paso a la carrera hacia las elecciones de marzo
Las formaciones contemplan en sus estrategias un posible cambio de gobierno en La Moncloa
Ni el Estatut, ni el debate sobre las infraestructuras, especialmente las ferroviarias, serán la verdadera agenda política catalana durante los próximos meses. La agenda oculta, aquello que centra la atención de todos los líderes políticos es, en realidad, la convocatoria de elecciones generales prevista para el próximo mes de marzo, según reconocen los propios implicados en privado.
Los resultados de las generales y la capacidad de los partidos catalanes para condicionar quién será el próximo inquilino de La Moncloa son la verdadera agenda oculta de los partidos catalanes.A diferencia de otras comunidades, casi todos los partidos catalanes son soberanos. Para el PSC del president Montilla está en juego la influencia que los socialistas catalanes han ejercido sobre Zapatero y, sobre todo, el respeto del PSOE a la soberanía política de la formación catalana, algo que haría a los socialistas catalanes impermeables a las presiones que les llegaban de la madrileña calle Ferraz para forzar una gran coalición con CiU y les permitiera reeditar el tripartito nacido a finales de 2003.
La federación nacionalista también se enfrenta a una de sus últimas oportunidades para mantenerse como uno de los partidos hegemónicos en Cataluña a pesar de verse condenada a la oposición durante la presente y la anterior legislatura. Y eso que en 2003 ganó las elecciones en escaños y en la presente en votos y en escaños: 48 diputados, frente a los 36 del PSC.
Mas y los suyos, en especial el sector más soberanista de Convergència, sin embargo, deben depositar todas sus esperanzas en el líder del socio minoritario de la federación nacionalista, el democristiano Josep Antoni Duran Lleida. Duran puede ser uno de los más importantes personajes políticos en las generales de marzo si, como apuntan la mayoría de las encuestas, se produce un empate técnico entre el PSOE y el PP y es CiU la fuerza encargada de decidir quién gobierna a partir de entonces. Entre Duran y Mas rige ahora una tregua. Pero las hostilidades volverán a abrirse tras los comicios.Duran pretende libertad absoluta para elaborar las listas y el mayor margen de autonomía para negociar con quien le apetezca tras los comicios, algo que Convergència ya ha rechazado de plano.
En cualquier caso, también debe superar los 10 escaños que logró en 2004. O aceptar las presiones de las plataformas nacionalistas que se están constituyendo durante las últimas semanas y pactar en secreto un frente con Esquerra Republicana. Algo que otorgaría el apoyo de ese frente al PSOE. En 2004, la lista encabezada por Josep Lluís Carod-Rovira, para desagraviar la humillación que sufrió a manos de ETA tras su reunión en Perpiñán, sirvió para que los republicanos lograran el mejor resultado de su historia en unas generales, ocho escaños, y superó al PP como tercera fuerza catalana en el Congreso, que se tuvo que conformar con seis escaños.
El cabeza de cartel de ERC en esta ocasión parece confirmado: Joan Ridao. Y su misión no será baladí si los resultados son semejantes a los de 2004. El protagonismo de ERC como socio parlamentario del PSOE ha permitido que los republicanos se conviertan en árbitros no sólo en Barcelona, sino también en Madrid. Sin embargo, los politólogos dudan de que sin el efecto Carod y la movilización propia de los primeros días de marzo de aquel año, ERC obtenga tan buenos resultados. Especialmente ante la batalla pública que mantienen el presidente del partido, Carod, y el secretario general y conseller de Governació, Joan Puigcercós, por la nominación a la candidatura a la presidencia en 2010.
El 14 de marzo de 2004, el PSC se convirtió en el gran vencedor de las generales en Cataluña. Por primera vez el hoy presidente de la Generalitat, José Montilla, encabezaba la lista socialista por Barcelona. El resultado fue espectacular. El PSC obtuvo 21 de los 164 escaños que compondrían más tarde el grupo socialista en el Congreso de los Diputados. De ahí que algunos de los más críticos con el hoy presidente del Gobierno y secretario general del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, hablaran de un Gobierno de coalición entre los socialistas españoles y el PSC de Montilla.
Esta vez el objetivo de todos los partidos catalanes es que ni el PSOE ni el PP obtengan claras mayorías para forzar una negociación.De momento el mejor colocado parece Duran Lleida, pero está por ver qué decide CiU tras los comicios.
© Mundinteractivos, S.A.

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