El 12,3% de la población estadounidense carece de recursos suficientes, según el Gobierno. Sin embargo, más de la mitad de estos hogares cuenta con comodidades propias de una familia de clase media europea.

La pobreza es una lacra que golpea a millones de personas. Sin embargo, el significado real de dicho término varía en función del país en el que se resida. En Estados Unidos, la primera potencia económica mundial, las rentas altas son muy altas, pero a diferencia de lo que suele aducirse, los pobres son los menos pobres del planeta.

El número oficial de necesitados en aquel país alcanzó los 36,5 millones el pasado año –el 12,3% de la población–, según un reciente informe del US Census Bureau –organismo perteneciente al departamento de Comercio de EEUU–.

Es la primera vez en diez años que este país logra reducir dicha tasa: una disminución del 0,3% con respecto a 2005. Y, si bien son considerados pobres por la Administración estadounidense, muchas de sus condiciones de vida se alejan de lo que comúnmente se entiende por este concepto.

Así, el 46% de estas familias son propietarias de sus viviendas. Es más, de media, tales residencias cuentan con tres dormitorios, un baño, un garaje e, incluso, un porche o patio. “Casi dos tercios tienen más de dos habitaciones por persona”, según refleja un informe del Heritage Foundation –entidad privada de análisis económico–.

De este modo, por lo general, disponen de más metros cuadrados que muchos parisinos o londinenses de clase media. Además, el 80% de estos hogares cuenta con aire acondicionado –en 1970, tan sólo el 37% de la población total de EEUU disponía de este electrodoméstico–. En base a diversos informes gubernamentales, dicha entidad señala que el 75% de estas familias tiene su propio coche –el 31% incluso dos o más–. La caja tonta tampoco resulta ningún lujo: el 97% posee una televisión en color, y más del 50%, al menos, dos.

Aumento de rentas

Y para acompañar a dicho dispositivo, el 78% de estos hogares dispone de un grabador o reproductor de DVD, mientras que cerca del 62% no renuncia a una conexión por cable o vía satélite, entre otros aparatos típicos de cualquier familia europea, como un microondas, un equipo estéreo o un lavavajillas.

No es de extrañar, si se tiene en cuenta el umbral de pobreza empleado para realizar tales estadísticas. Un matrimonio con dos hijos menores, cuyos ingresos no alcancen los 20.614 dólares anuales (unos 15.000 euros) entrarían dentro de esta categoría, frente al criterio de 13.320 euros propio de España. Las diferencias no acabarían en la renta. La mayor accesibilidad de los precios en EEUU explica gran parte de su diferencial de poder adquisitivo.

Por otra parte, la primera potencia mundial registra una tasa de pobreza menor que muchos países europeos: en la UE-15, este índice se situó en el 16% en 2005; estados tan desarrollados como el alemán o el francés presentaron una tasa del 13%; mientras que el 20% de los españoles –uno de cada cinco– no superó el umbral de la pobreza, según Eurostat.

Y eso, que tales gobiernos se caracterizan por mantener amplias y costosas estructuras públicas de asistencia social, propias del Estado de Bienestar. En España, la pobreza ha avanzado un 2% desde el año 2000, frente al 1% de EEUU. Además, casi el 40,4% de las familias no pudo permitirse veranear fuera de casa al menos una semana al año, y otro 9% no dispuso de calefacción en invierno.

Además, al tiempo que la pobreza se ha reducido, el ingreso medio ha aumentado en EEUU, por segundo año consecutivo, hasta los 48.200 dólares en 2006 (unos 35.400 euros), un 0,7% más –en 1967, la remuneración se situaba en 36.850 dólares–.

Según las diferentes razas, las familias blancas obtuvieron una renta media anual de 5o.700 dólares, con un aumento del 1,1% respecto a 2005; los asiáticos ingresaron de media 64.200 dólares, seguidos de los hispanos (37.800) y los negros, con 32.000 dólares, según el estudio del Census Bureau.

En este sentido, la sociedad estadounidense presenta una evolución histórica muy favorable. En 1967, tan sólo el 4,7% de la población disponía de una renta superior a los 100.000 dólares anuales. El pasado año, este porcentaje se elevó hasta el 19,1% de la población total: 57,6 millones de personas.