Pese a la plaga de roedores, Castilla y León recoge la mejor cosecha del último decenio.
Castilla y León constituye una de las principales zonas cerealísticas españolas, una cualidad por la que, históricamente, se la ha conocido como el granero de España y que, en la actualidad, le servirá para llenarse el bolsillo, gracias al aumento de los precios de este tipo de cultivo.
La consejería de Agricultura y Ganadería ha confirmado que este año se ha recogido “la mejor cosecha del último decenio” debido a que la producción general del campo de Castilla y León asciende a más de 7,75 millones de toneladas recolectadas, lo que supone un rendimiento medio de 3,87 toneladas por hectárea, una cifra que supone un crecimiento del 52,9% respecto a las registradas en la pasada campaña.
Aunque por tradición el cultivo más extendido en la comunidad es el trigo, desde la década de 1960 la producción de cebada fue ganando terreno, precisamente dos cereales cuyo precio se ha disparado en los últimos meses, alcanzándose índices en el mercado que hacía años que no se conseguían, según las organizaciones agrarias.
El kilo de cebada se paga a 18 céntimos en muchas zonas de Castilla y León, e incluso a más en algunos casos, cuando hace un año apenas valía los 12 céntimos. Por su parte, el trigo alcanza los 22 céntimos de euro en gran parte de las comarcas productoras de la región, una cifra que no se repetía desde hace décadas en la mayoría de las zonas.
La sequía que se está viviendo en los países del Este y el aumento de la demanda por parte de la India propician que ahora exista, a nivel europeo, un importante déficit de cereales que se situaría en torno a los 18 ó 20 millones, lo que provoca que Castilla y León, la región poblada más extensa del continente, se haya convertido este año también en el granero de Europa, en base a los datos de la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA) de la comunidad.
A está situación, que ha supuesto una revolución en los precios de los cereales, hay que sumar el aumento de la demanda en América, lo que ha mermado las importaciones que otros años hundían el mercado español con la llegada de cereales americanos, según los agricultores castellano leoneses.
Biocombustibles
Otra de las principales causas de esta tendencia alcista, según UPA, es el aumento de la demanda de esta materia prima por parte de las empresas de biocarburantes. Aseguran que la mayor superficie dedicada al cultivo de maíz reduce la disponible para el trigo o la cebada, reduciendo así su producción y elevando sus precios en los mercados mundiales.
En este sentido, según los datos que maneja la Consejería de Agricultura, España importa todos los años un 30 por ciento de sus cereales para piensos, mientras que Castilla y León es excedentaria dentro del país, ya que produce siete millones de hectáreas al año de cereales, girasol y oleaginosas, lo que posiciona a la región en un lugar privilegiado frente a la producción de biocarburantes.
En definitiva, la escasez de cereal ha provocado que la comunidad haya hecho su agosto con la mejor cosecha en años, a pesar de contar con unos molestos inquilinos, los topillos.

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