El aumento nominal de la exportación en el primer semestre es la mitad que en 2006. La importación se modera por el ajuste del consumo, la rebaja en los precios del petróleo y la menor actividad.
La desaceleración del déficit de la balanza comercial y la consiguiente moderación de la contribución negativa del sector exterior al crecimiento del PIB, es la Buena Nueva que, miméticamente, repiten todos y cada uno de los informes y comunicados de los ministerios económicos.
Una desaceleración real en uno de los desequilibrios tradicionales de la economía española pero que, lejos de sustentarse sobre el dinamismo de las exportaciones y el crecimiento en los ingresos, que sería lo correcto para mantener un esquema de corrección sostenible, obedece exclusivamente al ajuste del consumo y la paulatina moderación en la actividad de los sectores productivos por el agotamiento del sistema.
Un agotamiento del que viene avisando ya el Banco de España en sus últimos informes y que se refleja ahora también en los resultados del comercio exterior hasta junio y en la Contabilidad Nacional del segundo trimestre, publicados ambos la semana pasada.
Desde el ángulo de la balanza comercial, los datos avanzados por el Ministerio de Industria, Comercio y Turismo muestran como la apuntada desaceleración del déficit, –pasa de crecer el 19,1% en el primer semestre de 2006 a sólo el 7% en el mismo periodo de este año– está sustentada sólo en el menor dinamismo de las importaciones por el debilitamiento de la presión de la demanda interna y la rebaja en los precios del petróleo que ha supuesto un alivio en la factura energética que cae un 6,5%. Ambos factores han sido decisivos para rebajar la tasa de crecimiento de las compras en el exterior al 6,7%, 8,2 puntos porcentuales menos que un año antes.
El efecto precios
Una caída sustancial que, paralelamente se da también en las exportaciones que acumulan una subida nominal del 6,6% entre enero y junio, tasa que es prácticamente la mitad del 12,9% en que se situaba el crecimiento de las ventas españolas en el primer semestre de 2006 y ello, a pesar de la recuperación en el comercio mundial y en los principales mercados de la Unión Europea.
Estos pobres resultados son todavía más tristes cuando se comprueba que los precios de las exportaciones han crecido un 3,6% entre enero y junio, con datos oficiales de la Secretaría de Estado de Turismo y Comercio, con lo que, al descontar este efecto de los precios la subida real de las exportaciones, se reduce a un exiguo 2,9% interanual.
Un factor, este, que no se da en el caso de las importaciones, cuyos precios se han mantenido prácticamente inalterados, con un mínima subida del 0,3%, lo que deja el incremento real de nuestras compras en el 6,4%, 3,5 puntos superior al de las ventas reales en el exterior.
La caída en una décima, hasta el 66,5%, de la tasa de cobertura de las exportaciones sobre la importación es otro elemento que introduce serias dudas sobre la aparente mejora real del sector exterior.
Como también lo son, en el mismo sentido, la menor pujanza de las importaciones de automóviles (6,4%) y de los bienes de equipo, que crecen el 9,1% en el semestre pero que apuntan ya un descenso del 0,8% en junio, confirmando la “moderación en el crecimiento de la actividad industrial” que reflejan los datos de la Contabilidad Nacional del Instituto Nacional de Estadística (INE) correspondientes al segundo trimestre de este año.
En concreto, el INE rebaja al 4,8% el crecimiento de la actividad industrial entre abril y junio, frente al 5,5% del primer trimestre, circunstancia que se repite también en la construcción, los servicios y el sector primario.
La desaceleración en una décima del gasto en consumo final de los hogares, hasta el 3,3% en un contexto en el que también ha empeorado la confianza de los consumidores ha coincidido con el recorte hasta el 5,5% en el gasto en consumo de las administraciones públicas, dos décimas menos que en el trimestre precedente y con el menor dinamismo en la inversión en construcción y bienes de equipo que pierden seis y tres décimas, respectivamente, aunque manteniendo todavía tasas elevadas.
Demanda de las Cámaras
También el servicios de estudios del Consejo Superior de Cámaras de Comercio prevé que “continúe esta moderación paulatina del nivel de actividad” y aunque esperan que “se mantenga la moderación de la contribución negativa del sector exterior al PIB”, advierten de que “la elevada cotización del euro junto con la pérdida de competitividad por el diferencial de precios de la economía española y la moderada productividad, son factores que debilitan esta tendencia”.
Para corregir la pérdida de competitividad y de productividad, las Cámaras demandan al Gobierno “nuevas y ambiciosas políticas” con actuaciones dirigidas a: incrementar la productividad de la economía española mediante la inversión en infraestructuras, formación e investigación, desarrollo e innovación; facilitar el desarrollo de la iniciativa empresarial y apoyar decididamente su internacionalización; y mejorar el funcionamiento de los mercados y su regulación para incrementar la competencia y contener el crecimiento de los precios.

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