DEBATE
Desde la sociedad civil nos queda intentar propuestas que permitan a los Estados avanzar en el objetivo de terminar con la guerra como forma de resolver los conflictos o limitar las atrocidades que se cometen.
De la búsqueda de una iniciativa en este sentido surge el Proyecto Guernica, una propuesta de la Fundación de Estudios Económicos y Políticas Públicas.
El Proyecto apunta, en primera instancia, a declarar a la Ciudad de Buenos Aires "Ciudad por la Paz", según lo establece el Artículo 59º del Protocolo I Adicional a la Convención de Ginebra de 1949. Este prohíbe lanzar ataques sobre "localidades que se hayan declarado libres de combatientes, materiales de combate, instalaciones militares en uso, actos de hostilidad y actividades de apoyo para operaciones militares".
La Ciudad de Buenos Aires cumple sin esfuerzo las condiciones mencionados: las Fuerzas Armadas cuentan en ella con sus Jefaturas, hospitales e institutos de capacitación; sólo el Ejército dispone de regimientos -Patricios y Granaderos- que cumplen aquí tareas de seguridad, guardia presidencial y protocolo. Además, Buenos Aires goza del privilegio de no haber sufrido agresiones desde principio del siglo XIX.
En segunda instancia el Proyecto pretende lograr que en la región se consolide una "Red de Ciudades por la Paz" para lo cual también se cuenta con ventajas relativas: en nuestra región es extraño el uso de la guerra para resolver conflictos y ha explicitado en diversos tratados su vocación pacifista, como en la Declaración como Zona de Paz del Mercosur, Bolivia y Chile. Con anterioridad, en 1985, Argentina y Brasil decidieron abrir en forma mutua los programas nucleares de ambos como un gesto de confianza.
Es difícil pensar que la disuasión armada deje de ser en breve la última garantía de paz entre las naciones. Sin embargo, estamos seguros de que la Red propuesta es un primer paso efectivo en favor de la paz. América latina puede ser pionera en esta iniciativa y ser ejemplo para otras regiones donde los que mandan son la guerra o el terrorismo.
Miguel Angel Pesce. FUNDACION DE ESTUDIOS ECONOMICOS Y POLITICAS PUBLICAS.

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