EL REVES DE LA TRAMA
Un libro titulado Educación para la Ciudadanía, obra de tres profesores (Carlos y Pedro Fernández Liria, y Luis Alegre Zahonero), ha despertado tanta atención en algunos medios este verano que, espoleado por la curiosidad y en situación propicia para perder alguna que otra hora, yo también caí en sus páginas. Y digo bien caí, porque su lectura produce el efecto de un batacazo en quien espera encontrar argumentos lógicos y sensatos para la escuela en el siglo XXI.
Lo que pretende el libro, sobre todo, es desprestigiar el sistema económico de la democracia liberal para reivindicar, a estas horas, el sistema comunista, olvidando sus resonantes fracasos. En esa dirección utiliza multitud de argumentaciones. Reproduzco dos de ellas que dan idea de lo que se trata:
- La primera, contra el capitalismo: «Cada 30 o 40 años se mata a casi todo el mundo y después se convocan elecciones. Esta forma de educar a la ciudadanía ha sido, hasta el momento, suficientemente eficaz para que los votantes eligieran como dios [en minúscula] manda. Y así es como el capitalismo ha logrado ser compatible con la democracia durante periodos a veces relativamente largos» (p. 238).
- La segunda, en pro del comunismo: «Ni una sola vez se le ha permitido ensayar si podía ser compatible con la democracia [pese a que duró 70 años en la URSS]. Cada vez que ha habido una oportunidad para que (...) funcionara como tubo digestivo por cauces democráticos y parlamentarios (...), el capitalismo ha decidido aliviar sus dolores de estómago bombardeando el parlamento, haciendo reventar la democracia con el antiácido de la CIA, la OTAN, (...) el apoyo paramilitar y paraperiodístico de las grandes corporaciones que dominan los medios de comunicación, todo un ejército de periodistas que han evitado estar en paro a fuerza de convertirse en mercenarios» (p. 208).
Con ser esto tan sorprendente, el lector encuentra muchos más motivos para el pasmo. Daré otros ejemplos: la Declaración de Derechos Humanos «no es más que un papel mojado que unas cuantas ONG se dedican a pasear por aquí y por allá» (p. 120); «el capitalismo hace imposible que el derecho funcione bien» (p. 136); «ningún Estado ha mostrado jamás una eficacia totalitaria tan potente y tan profunda como el propio sistema capitalista» (p.151); «ante los ojos atónitos del planeta y la rabia sin límites de los dueños del mundo, en Venezuela se está emprendiendo una verdadera revolución [para] obligar a los poderosos a comportarse como meros ciudadanos» (p. 172); «bajo el Gobierno sandinista, en Nicaragua se dio lo más parecido a una democracia que se había podido contemplar jamás» (p. 198).
No sé si este libro tendrá éxito en los colegios, pero con que tenga alguno ya será de preocupar. He aquí una consecuencia de la introducción apresurada y a las bravas por el Gobierno en los colegios de la asignatura Educación para la Ciudadanía, un cauce para la presión ideológica sobre los niños, que muchos padres están rechazando entre coléricos y escandalizados. Dentro de unos días, en siete autonomías comenzarán las clases de esta malhadada asignatura, para la que hay textos razonables y también, como se ve, textos ideológicos que buscan la formación de una mentalidad política. Es lógica la preocupación por esta maniobra, que lesiona la libertad de educación y la libertad ideológica que reconoce y protege la Constitución. Hasta ahora el Gobierno ha hecho oídos sordos a las justas protestas de los padres. Pero aún está a tiempo de evitar lo que, más que un error, es un gran abuso.
© Mundinteractivos, S.A.

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