La familia Sanahuja ha adquirido siete edificios en Dusseldorf y uno en Fráncfort para aumentar la cartera de la inmobiliaria.

La nueva Metrovacesa ha pasado sus vacaciones viajando por Europa ojeando edificios. El resultado de esta búsqueda ha sido la compra de ocho edificios de oficinas en Alemania por 340 millones de euros, según ha podido saber EXPANSIÓN.

La parte de la inmobiliaria que se quedará la familia Sanahuja tras la escisión de Metrovacesa en dos sociedades ha añadido a su cartera siete inmuebles situados en Dusseldorf y otro en Fráncfort. Los edificios de Dusseldorf cuentan con 54.000 metros cuadrados y 400 plazas de garaje en total y la mayor parte están alquilados a Deutsche Bank. The Bank of Tokio y Eurohypo Bank son otros de los inquilinos de estas oficinas.

En Fráncfort, Metrovacesa se ha hecho con un inmueble de 20.400 metros cuadrados distribuidos en veinte plantas y 322 plazas de garaje. Las oficinas están alquiladas a Lufthansa, Nestlé y Mercer. Fuentes cercanas a la compañía explican que la rentabilidad media de estos inmuebles ronda el 5%. Además, la inmobiliaria de la familia Sanahuja comenzará en los próximos meses a desarrollar un complejo de oficinas en Berlín. Estas adquisiciones se suman a la compra de la sede central del HSBC en Londres el pasado mayo por 1.090 millones de libras (1.600 millones de euros).

Objetivos

Uno de los objetivos de la nueva Metrovacesa radica en incrementar su cartera de activos. Según el pacto de escisión de la inmobiliaria presidida por Joaquín Rivero, la nueva sociedad de los Sanahuja integrará 38 activos valorados en 1.800 millones de euros que pertenecen a Gecina, filial francesa de la antigua Metrovacesa. Cuando estos inmuebles se incorporen, la nueva Metrovacesa tendrá activos valorados en 14.000 millones, situados en España, Francia, Reino Unido y Alemania, convirtiéndose en la primera inmobiliaria de España y la quinta de Europa.

La familia Sanahuja prevé aumentar los recursos propios de la compañía en 1.750 millones, a través de un préstamo sindicado ya concedido a Metrovacesa, la emisión de bonos híbridos por valor de 750 millones –que permitirá incorporar nuevos accionistas– y la aportación de 500 millones en activos de Sacresa, la inmobiliaria de la familia catalana.

En septiembre, el grupo inmobiliario comenzará su proceso de separación en dos, con el lanzamiento de una opa sobre el 100% de sus propias acciones. Los accionistas que acudan a esta oferta no obtendrán dinero en metálico, sino títulos de Gecina.