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28 Agosto 2007

Raymond Barre in memóriam, de Fabián Estapé en La Vanguardia

La guadaña que no descansa muestra su siniestra eficacia en ese impreciso periodo que son las vacaciones. Hoy hemos de reflejar la desaparición de uno de los economistas franceses que ha sabido combinar la enseñanza: Raymond Barre, cuyo libro -el Barre- constituyó el vademécum de millares de economistas en sus tareas iniciales en nuestras facultades porque uno de los grandes méritos del colega que nos deja consistió en transmitir los saberes de mayor relevancia ya que -por ejemplo en mi facultad- el Barre era el acompañante de esa primera incursión del estudiante que respondía al nombre de la asignatura Teoría I.

Ha sido Raymond Barre un extraordinario ejemplo de los riesgos y éxitos que se dan cuando, y a veces sin avisar, se dejan a un lado los libros y muchos informes, para adentrarse en el campo de la más dura realidad económica. Barre, nacido en la Francia lejana -en 1924-, cursó los estudios necesarios para terminar su carrera académica en la Universidad de París. Como miembro de esa cátedra llegó, también, a las actividades extraacadémicas. A este respecto, creo útil recordar a los lectores que ni más ni menos que Joseph Alois Schumpeter procuró siempre manifestarse -en el libro y en la clase- contra el sentimiento de inferioridad que lleva a muchos economistas franceses a reconocer la superioridad anglosajona. Esa superioridad anglosajona que aún sentimos con mayor gravedad en España; por lo menos en el caso de Francia no tenía razón de ser si solamente se recordaba a Quesnay, Cournot y Walras. No es mala tríada como puede verse.

Resulta que, defendiendo el pedigrí de los grandes economistas franceses, justificamos plenamente una inclinación -por así decirlo- que ya desde un principio nos presenta a Barre como militante de la gran causa de la posguerra; me refiero, claro está, a la larga y fabulosa operación de unificación europea, es decir, un movimiento que desde los grandes nombres de Schuman, Monet, Adenauer y De Gasperi aspiraba a lograr lo que parecía un imposible: la definitiva supresión de la guerra entre Alemania y Francia. No todo fueron las facilidades que hoy ofrece la UE. Aún recuerdo uno de los primeros convenios, en Château de la Muette, cuando sólo podíamos ser espectadores, en aquellos años iniciales de 1954 en los que aumentaba vertiginosamente el número de alemanes invitados a París, pero con una Leica y no con una metralleta.

Raymond Barre prestó grandes servicios: en el mundo de la jerga de Bruselas sigue dominando con respeto, el plan Barre. En años sucesivos, dentro de los cuales dictó varias conferencias en mi facultad, organizadas por el catedrático Jaime Gil Aluja, con amistad renovada y esperada, porque ya en aquel entonces, 1978, Raymond había sucumbido -diríamos hoy- al magnetismo del que sería presidente de la República Francesa, Valéry Giscard d¿Estaing, que apostó fuerte nombrando a Barre presidente del Gobierno.

Y ahí, quiero recordarle hoy al amigo Barre, la nota oficial, reflejada en Le Monde, en Le Figaro y en la demás prensa periódica donde se leía que el presidente Giscard "había nombrado como presidente del Gobierno al mejor economista de Francia". Semejante atribución erizó algunos vellos del tan vanidoso como orgulloso presidente.

Dado que en mi vida académica y política he experimentado una cierta reacción en estos pagos, me basta con decir que la rectificación que hizo Giscard nos llenó de una predisposición que más tarde nos llevó a recordar mi primera entrevista con Giscard, ministro de Hacienda, quien manifestaba ya su oposición al ingreso de España en el Mercado Común. Concretamente nos dijo que una de sus funciones "era la de defender las zanahorias".

Pues bien: después nos llegarían las noticias de Bokassa y de las plaquettes de diamantes. Todavía, sin embargo, Barre tuvo que soportar bueyes y carretas; después de muchos años como alcalde de Lyon, Raymond supo organizar su vida en un inigualable final cerca del suave Mediterráneo.

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Lector de artículos de opinión, fundamentalmente de política y economía, que pretende divulgar trabajos publicados por diferentes autores en otros medios digitales.

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