TESTIGO IMPERTINENTE

Dolores Sergueyeva deleitó a los invitados de su pareja hablando de Dolores Ibárruri. A algunos se les abrían las carnes

Amusátegui reúne en Marbella a los supervivientes de la 'beautiful people'

Carmen La Mona y Cuqui Font compiten por José Luis Navarro, el del riñón de oro

Dice María Vela Zanetti que la fama es producto de un malentendido. No creo que María esté pensando en Belén Esteban porque ella hila más fino (tan fino hila que se refiere a Mecano). Seguramente tiene razón, la fama es un malentendido y por eso yo me abstengo de manejar el concepto famosos. Prefiero el de ricos y famosos, que tiene más solidez. Respecto a éstos, sabemos que son famosos porque son ricos, pero no me pregunten por qué son ricos. Eso lo sabrán ellos.

Traigo a la crónica unas cuantas cenas de ricos y famosos. Cenar, lo que se dice cenar, cena todo el mundo, pero las cenas que buscamos los rastreadores de noticias son las que encubren citas insospechadas, bien para pactar negocios o proteger relaciones extramatrimoniales. En resumidas cuentas, cenas que no se ven ni se oyen, pero de las que, más tarde o más temprano, algún indiscreto termina dando el cante.

Días atrás, Marc Rich (pinche más abajo) dio una cena para juntar a sus amigos de Marbella. No era una cena secreta, pero aquí las redes de información del cuore se concentran en Lolita o como mucho, en Eugenia Martínez de Irujo, así que la noticia no trascendió. Mejor para él. Si Carmen La Mona se hubiera enterado, habría desplegado su artillería corporal para colarse en el restaurante.

Lo que pasa es que Marc Rich no desciende a menudencias. Es un rico que va a su bola, como todos los ricos que están cansados de serlo. Tampoco le importan los chismes que recalcan que vino a Marbella con su última relación a cuestas. Se trata de Dolores Sergueyeva, escritora, periodista y divulgadora ferviente del mito de Pasionaria, su abuela. La Historia tiene estos desquites.

Marc Rich es un comerciante de petróleo que se sale por arriba. La revista Forbes nunca lo ha incluido en sus listas de millonarios porque nunca logra establecer un cálculo preciso de su riqueza. Hispano-belga y judío (consiguió la nacionalidad española con el Gobierno de Felipe González), vive en Suiza y visita España con frecuencia. En los años 80 fue acusado de delitos financieros graves por la fiscalía de Nueva York (el fiscal era Rudolph Giuliani, que más tarde se convertiría en alcalde de la ciudad en los tiempos del 11-S). Rich salió entonces por pies de Nueva York y se afincó en el paraíso fiscal en el que todavía vive. En Estados Unidos fue condenado a más de 300 años de cárcel, pero él ya había puesto kilómetros de mar y montañas de por medio y se libró de la trena.

No sólo era famoso como traficante de petróleo. También se conocían sus coqueteos con la política (llegó a decirse que contribuía a la financiación del Partido Demócrata) y sus actividades como mecenas y coleccionista de arte (tiene, entre otras, una importante colección de cuadros de Picasso). Huído de Estados Unidos en el año 2000 se produjo un movimiento mundial para pedir su indulto. Apoyaron la petición de amnistía muchas personalidades del Estado de Israel (desde Barak a Zubin Metha y Shlomo Ben Ami) y españoles universales como el Rey Juan Carlos y Camilo José Cela. El deseado indulto le llegaría un año después.

En la cena que el magnate dio en Marbella, una parte del protagonismo la acaparó la nietísima Dolores Sergueyeva. Algunos de los comensales todavía no han salido de su asombro. Cuando Sergueyeva hablaba, apasionada, de Dolores Ibárruri, la mayoría de ellos tenían que secarse el sudor de la frente. Escuchaban atentamente porque no querían desairar al anfitrión, pero se les abrían las carnes.

No sólo Marc Rich ha elegido Marbella para hacer su tardía presentación veraniega en sociedad. Este último fin de semana, José María Amusátegui ha sentado a su mesa a unos cuantos personajes residuales de la extinta beautiful people: Miguel Boyer e Isabel Presyler (desplazados desde Sotogrande), los Goyanes Lapique (desplazados desde Ibiza), Alfonso Borbón y Marisa Yordi (desplazados desde Borjamina), 'Fefé' y Nuria Gonzalez (desplazados desde la cubierta del Nufer, en cuyas proximidades pudimos ver a Alberto Ruiz-Gallardón), y por ahí seguido, hasta la veintena.

Cuando Marbella despunta, Palma se inquieta. Nada más difundirse el runrún de la presencia de tantas viejas glorias en la ciudad andaluza, Mallorca sacó pecho e hizo saber que ayer se celebraría un fiestón de los buenos en casa de Cristina Macaya con asistencia de refuerzos marbellíes. Precisamente se desplazaron a la isla algunas beldades locales. Carmen La Mona y Cuqui Font competían entre sí por José Luis Navarro, un empresario que tiene el riñón forrado. Hechas las averiguaciones pertinentes, me aseguran que no asistió 'Rigau I', el conquistador.

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