EN LA MUERTE DE CARLOS TRIAS

La muerte, hace una semana, del autor de libros como 'El encuentro', 'Viaje a Delfos' o 'Santa Ava de Addis Abeba' (este último, escrito al alimón con su hermano Eugenio, y firmado por Cargenio Trías) dejó a las letras españolas sin un escritor fuera de la norma

En el último trecho del franquismo despertó la literatura española de la pesadilla realista, según etiqueta del cambiante José María Castellet, que había atenazado a muchos escritores durante la dictadura.

Umbral postulaba una novela pop, Tomeo mostraba un mundo lleno de absurdo, Benet instauraba un grand style laberíntico... Este disperso empeño innovador tomó aspecto de movimiento iconoclasta con la irrupción de buen número de autores más jóvenes que los citados: el precoz Vázquez Montalbán, los novísimos Azúa o Molina Foix, el Guelbenzu de El mercurio, biblia del culturalismo del momento, o un tal Cargenio Trías.

Cargenio fue el llamativo nombre que adoptaron los hermanos Carlos y Eugenio Trías contrayendo sus nombres propios para publicar una atractiva novelita de tan extravagante título, Santa Ava de Addis Abeba (1970), como sintomática de la época.

Tiene este libro hecho a cuatro manos un contenido harto difuso: pasajes sueltos de un colegio religioso marcados por represiones y fantasías se hilvanan en una trama de intriga. Abundan elementos oníricos y símbolos privados. Una imaginería gótica y kafkiana flota en una atmósfera visionaria. También hay juego experimental: una hoja suelta, encartada en el libro e impresa sobre papel de color, completa uno de los capítulos.

Animada a medias por un espíritu lúdico y por las ganas de provocar, un libro como Santa Ava de Addis Abeba tiene un sitio asegurado entre nuestras novelas rupturistas.

Después de contribuir con este experimento a encaminar la narrativa castellana hacia la modernidad, Eugenio se dedicó al ensayo filosófico y sólo Carlos siguió cultivando la ficción. Ya en solitario, éste participó en el lanzamiento de una nueva novela española promovido por Carlos Barral con un texto muy duro, El juego del lagarto (1972), donde deja entrever un mundo descoyuntado, instintivo e irracional al que opone el valor de la libertad interior. Esta propuesta se lleva a cabo mediante un modo de novelar culto y, por supuesto, minoritario.

Semejante anclaje tiene la restante narrativa de Carlos Trías, pausada y exigente: El encuentro (1990), Viaje a Delfos (1994), Nadie dobla la rodilla ante un cadáver (1994) y El ausente (2001). Estos libros crean por medio de alegorías una realidad imaginaria con la intención de reconstruir una cierta geografía moral de nuestro tiempo.

El riesgo inherente de esta clase de narraciones, la fría intelectualización de los contenidos, se limita con un buen pertrecho de recursos: semejanzas y contrastes humorísticos con nuestra sociedad, sátira al modo de los ilustrados dieciochescos o anécdotas ingeniosas. Del reflejo de lo conocido en un espejo distorsionador se obtiene como resultado global una parábola de la vida moderna.

No son novelas tradicionales. El anacronismo intencionado, la mezcla de costumbrismo y culturalismo, la ausencia de personajes convencionales, la carencia de una historia en progresión, el alcance simbólico del espacio y tiempo, los elementos digresivos y filosóficos... delimitan un relato intelectualizado, amigo de referencias clásicas, que conduce al mito.

Este fue el modo peculiar del autor de indagar en la existencia, de hablar de la soledad y la identidad, y de enfrentar al lector con los más serios dilemas. «Qué terrible desgracia es esa de ser hombre, qué absurdo vivir para morir y qué mal saben los frutos del saber cuando no van acompañados de los frutos de la vida», se lee en El ausente.

Carlos Trías no hizo concesiones en su exigente escritura: ni escuchó las sirenas del mercado para ganar dinero ni trivializó el relato para alcanzar fama, señuelos que traen de cabeza a tantos autores de esta hora.

Con su prematura desaparición hace una semana, hemos perdido uno de esos escritores serios que sostienen la dignidad de la literatura.

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