Un estudio del CES plantea un cambio legal que facilite la fusión y segregación de concejos, de Raúl Álvarez en El Comercio
El informe recomienda potenciar las mancomunidades en respuesta al trasvase de población hacia el centro de la región La comunidad perderá 30.000 habitantes en los próximos 20 años, según las proyecciones demográficas de la Universidad
Asturias tiene pendiente una reconversión territorial que complemente las de los sectores productivos. Las transformaciones económicas, sociales y demográficas de los últimos 30 años no han encontrado un reflejo en la organización administrativa ni en la ordenación del suelo, que se han quedado «obsoletas». A juicio de un equipo de profesores universitarios que ha elaborado para el Consejo Económico y Social del Principado (CES) un estudio sobre la materia, resulta aconsejable un proceso de reformas legales para facilitar los procesos de asociación, fusión y segregación de los concejos, porque el mapa autonómico con sus 78 ayuntamientos ya no responde a la distribución de la población, sometida a dos procesos simultáneos de concentración en el área central y de envejecimiento.
El trabajo, titulado 'Población, administración y territorio en Asturias', ha sido coordinado por Aladino Fernández, profesor de Geografía de la Universidad de Oviedo y ex alcalde de Langreo, y en él han participado otros cuatro expertos en urbanismo, sociología y ordenación del territorio. El equipo ha manejado las proyecciones demográficas que calculan la población de Asturias, y su distribución geográfica, en los próximos veinte años, la probable evolución de los sectores productivos de la economía regional y el marco legal en el que se desempeña la gestión del suelo. Además, ha mantenido entrevistas con 40 personas -economistas, profesores universitarios, ecologistas, ex presidentes del Principado, ex alcaldes y otros políticos que ya no están en activo- de las que han recogido sugerencias sobre posibles configuraciones de la región en el siglo XXI.
En la globalización
Los autores eligen como punto de partida de sus reflexiones el año 2014. No es una fecha arbitraria, sino el momento en el que, a su juicio, habrán concluido todas las reconversiones necesarias para adaptar a la nueva economía globalizada la Asturias industrial, minera y agraria de hace tres décadas. Será también una encrucijada en la que la generación de líderes que encabezó ese proceso empezará a retirarse por motivos de edad.
El legado que dejarán a sus herederos presentará cuatro grandes problemas: la carencia de un modelo territorial definido; la abundancia de concejos «débiles, demográfica y económicamente inviables» y la falta de operatividad de unas mancomunidades «de geometría variable y dudosa sostenibilidad»; la subordinación del desarrollo territorial a «los intereses de crecimiento rápido en base a la promoción inmobiliaria y el turismo»; y la ausencia de planificación del espacio central de la región.
La raíz de esas dificultades, según las conclusiones del estudio, estriba en las sucesivas crisis que ha tenido que afrontar la región. Durante años, fueron necesarias políticas sectoriales para poner remedio precisamente a sectores con problemas: el campo, la minería, el déficit de las infraestructuras. Después, llegó el turno de las políticas sociales. «Estamos ante la tercera reconversión cuya dirección aún no está definida, la reconversión territorial», opinan los autores.
Menos asturianos
El proceso deberá tener en cuenta las tendencias demográficas. Los expertos señalan que las autoridades asturianas deberán estar muy atentas a la gestión de las migraciones para atenuar el envejecimiento de la población. Las tasas de natalidad no garantizan el mantenimiento de la población. Según sus proyecciones, sólo siete concejos no perderán vecinos entre 2010 y 2025: Gijón, Oviedo, Siero, Llanera, Noreña, Navia y Castrillón. En conjunto, el Principado perderá unos 30.000 habitantes y verá reducida su población a 1.046.000 personas. Al mismo tiempo, la tendencia a la concentración en el área central, no tiene visos de detenerse. En 2015, el 80% de la población -casi 850.000 personas- residirá en 19 municipios que representan menos de la cuarta parte de la superficie regional.
Todas esas alteraciones en la estructura territorial y social afectan a la organización administrativa y a la jerarquización del territorio. El informe considera que ni las directrices regionales ni los planes generales de ordenación urbana han sido eficaces, y lamenta la falta de resultados de las mancomunidades de municipios. Por eso, recomienda una ley que ponga racionalidad en la administración local y fortalezca los ayuntamientos. Los autores dan mucha importancia a prever mecanismos que faciliten la segregación, la fusión y la asociación de concejos. A su juicio, dos textos ya existentes, los que hacen referencia a las parroquias y las comarcas, contienen elementos que pueden servir como base. El despoblamiento, la debilidad financiera y la falta de eficiencia a la hora de prestar servicios aparecen como las principales amenazas para los municipios de menor tamaño.
Órgano de control
Para complementar esa iniciativa, el texto propone otra que sería la primera de ese tipo en España: la puesta en marcha de un sistema autonómico de evaluación de las políticas públicas. El Gobierno central estudia la implantación de una agencia nacional con ese cometido, pero los autores señalan la conveniencia de disponer de esa herramienta en el escalón regional de la administración.
El mapa de Asturias, «herencia de la Edad Moderna y de la época medieval», añade trabas a la gestión del territorio. El análisis acuña el término 'ciudad difusa' para describir la expansión de la región, caracterizada por «el descontrol en los usos del suelo rústico», la amenaza al equilibrio de los concejos costeros que supone la proliferación de las segundas residencias y las deficiencias en la planificación de polígonos industriales dispersos y «de escasa competitividad». Además, la combinación de esos factores con la apuesta por los ciclos combinados y la producción energética amenaza la gestión sostenible de los recursos hídricos.
Capítulo aparte merece el espacio central metropolitano. El dinamismo de las ciudades de esa zona aparece descrito como «uno de los principales activos de Asturias». Sin embargo, el estudio echa en falta equipamientos y espacios singulares que ayuden a dotarla de estructura. Las decisiones que se adopten, advierten los autores, causarán impactos sobre el conjunto de la economía regional. Su consejo anima a buscar fórmulas innovadoras de gestión y planificación territorial que armonicen las competencias de los concejos y las necesidades de la región.
