Tras el comunicado del miércoles, la institución monetaria de la eurozona ha conseguido que el mercado vuelva a considerar la posibilidad de un incremento del precio del dinero en septiembre. Muchos economistas creen que no es la decisión adecuada.

El Banco Central Europeo ha dejado claro que quiere tener las manos libres para subir los tipos de interés del 4% al 4,25%, a ser posible en septiembre, pero el mercado y sobre todo muchos economistas siguen dudando de que vaya a hacerlo tan pronto.

Algunos incluso, acusan de incongruencia a la institución por inyectar liquidez extra en el sistema y, a su vez, querer subir el precio oficial del dinero, un mecanismo que reduce la liquidez. Tanto las espadas bajistas como las alcistas están en todo lo alto.

El BCE reiteró el miércoles la posición sobre la política monetaria que sostuvo el 2 de agosto, antes de la crisis de liquidez de las últimas semanas: mantener una “fuerte vigilancia” sobre los riesgos inflacionistas de la economía. El BCE aseguró entonces que no iba a decepcionar las expectativas de los mercados, que en ese momento, teniendo en cuenta los tipos de interés de la curva del euribor, otorgaron a la subida casi un 100% de probabilidad.

Sin embargo, tras la crisis de liquidez que desde el 9 de agosto ha obligado a los bancos centrales de todo el mundo a inyectar efectivo extra en el mercado, las expectativas llegaron a situarse por debajo del 15%.

“El BCE no podía permitir que el mercado estuviera dando tan pocas probabilidades a una subida de tipos en septiembre cuando su intención de fondo es incrementarlos […]; el mensaje del miércoles sirvió para que el mercado recalibrara sus expectativas”, asegura Antonio Villarroya, estratega de Merrill Lynch en Londres.

De hecho, tras el mensaje del BCE, las expectativas de una subida de tipos –basadas en el euribor– pasaron del 15% a casi el 50%. Sin embargo, un buen número de economistas sigue manteniendo que la institución no va a poder subir tipos en septiembre.

“Cuando llegue la reunión, el BCE se va a dar cuenta de que el elevado nivel del precio del dinero en el mercado interbancario hace innecesaria una subida de tipos”, afirma Thomas Mayer, economista jefe de Europa para Deutsche Bank.

Los analistas que defienden la tesis de que el BCE no tocará tipos, apuntan que el mercado interbancario de la eurozona no funciona con normalidad, como demuestran inyecciones de liquidez como la de ayer, de 40.000 millones de euros a tres meses (ver información adjunta).

Pero la lógica del BCE es otra. Según la tesis del organismo, las inyecciones puntuales de liquidez –destinadas a corregir una fallo de mercado también ocasional– son compatibles con un endurecimiento de su política monetaria a largo plazo –cuyo objetivo es mantener la inflación por debajo pero cerca del 2%–.

Sin embargo, este postulado perdería validez si, en lugar de estar ante una crisis puntual de liquidez, el mercado se enfrentara a un problema estructural con riesgo de dañar la economía.

Rainer Guntermann, de Dresdner Kleinwort, apunta que si bien las posibilidades de una subida en septiembre se han incrementado desde el miércoles, lo más probable es que la institución retrase el movimiento hasta octubre, hasta que el mercado haya tenido tiempo de calmarse. El economista señala que tras la reunión de agosto del BCE, su presidente Jean Claude Trichet subrayó que “no se estaba comprometiendo” a subir tipos y que “prestaría gran atención” a la evolución de los mercados financieros.

“El BCE podría utilizar esos dos comentarios para justificar que un mantenimiento de los tipos en el 4% es coherente con el comunicado de agosto”, afirma Guntermann, que sugiere que una salida intermedia y digna para el banco sería no tocar los tipos, pero dejar claro que la subida llegará más temprano que tarde. Sin embargo, José Luis Alzola, director de Análisis y Mercado de Citi, señala que los últimos datos macroeconómicos y de confianza empresarial de la eurozona han sido peores de lo esperado, lo que también debería obligar al banco central a pensarse dos veces la subida de septiembre.

Alzola advierte de que “la situación económica no se merece en estos momentos unos tipos oficiales en el 4,25%” y advierte que una subida de tipos podría deteriorar la economía. El BCE parece más preocupado por los riesgos inflacionistas que por los que puedan dañar el crecimiento económico. En palabras de Mayer, “el BCE quiere subir tipos y a poco que se calmen los mercados lo va a intentar. Lo que no está claro es que esa calma vaya a llegar ”.