Los bancos endurecen las condiciones en el crédito por la compra de Iberia
Los nuevos aires que soplan en el sector financiero tras la crisis norteamericana de las hipotecas están pesando sobre las grandes transacciones en curso en la bolsa española. Operaciones como la del consorcio de TPG y British Airways sobre Iberia o la posibilidad de que CVC lance una contraopa sobre Altadis sufrirán cambios drásticos en sus condiciones de financiación. La situación se refleja también en las dificultades que atraviesan grandes compañías del sector inmobiliario como Colonial, Metrovacesa, Reyal o Martinsa para refinanciar sus préstamos con la banca internacional.
El nuevo escenario de desconfianza ha llevado a los bancos a pedir mayores garantías y a encarecer las condiciones iniciales pactadas.
La británica Imperial, que puja por Altadis, ha tenido suerte al amarrar con anterioridad a la crisis un préstamo sindicado por valor de 13.500 millones y un crédito puente de 8.000 millones para la adquisición y refinanciación de la deuda de Imperial y Altadis, pese a que la valoración de la compañía hispanofrancesa se situó en 12.600 millones. El principal perjudicado de todo ello puede ser el fondo de capital privado CVC, que se vería obligado a tirar la toalla.
Por su parte, el consorcio creado para adquirir Iberia se reunió el martes con miembros del consejo de la aerolínea para perfilar la fecha en que se presentará la oferta vinculante ante el organismo regulador, que deberá ser en la segunda quincena de septiembre. TPG y sus socios tienen a punto de concluir el proceso de auditoría, pero no han cerrado el acuerdo con los bancos que liderarán la sindicación, proceso que se está negociando estos días.
Justamente ayer, para evitar tiranteces en el mercado, el Banco Central Europeo (BCE) inyectó liquidez por un importe de 40.000 millones de euros. La operación no consiguió disipar las tensiones. Prueba de ello es que en España, el Euribor, principal indicador de referencia hipotecaria, se desbocó hasta el 4,8%, el mayor nivel desde el año 2000 (véase texto adjunto).
El endurecimiento de las condiciones crediticias sería ahora la primera consecuencia de la crisis hipotecaria de EE. UU., una vez que la CNMV ha dejado claro que el impacto de las hipotecas subprime sobre los fondos de inversión españoles es limitado. Según un comunicado emitido ayer por el organismo que preside Julio Segura, la exposición de las gestoras suma 46,9 millones y afecta sólo a 14 entidades.
Las cosas no son muy diferentes en Europa. Las entidades financieras que han participado en la compra de Endemol por cuenta del consorcio liderado por Mediaset, propiedad de Silvio Berlusconi, han pospuesto la firma del un crédito sindicado por falta de compradores de deuda. Deutsche Bank, JP Morgan y otros seis bancos también han cancelado por segunda vez la colocación de deuda por valor de 5.000 millones para financiar la adquisición de Alliance Boots por el fondo estadounidense KKR. El fondo Cerberus también tiene problemas para encontrar inversores que les ayuden a financiar Chrysler.
Los operadores de capital riesgo pueden ser los más afectados por esta crisis, ya que parte de su juego está en hacer compras muy apalancadas. Pedro de Esteban, de Carlyle en España, que acaba adquirir Applus, ha manifestado que "la deuda está en caída libre y cada día va a ser más difícil hacer operaciones". "El encarecimiento del crédito conlleva que las operaciones sean menos rentables", manifiesta por su parte Fernando Hernández, analista de Inversis.
El nuevo escenario abre la puerta a que se ejecuten más operaciones a través de canje de acciones. "Esto podría suceder en Gas Natural, ya que su capitalización sigue siendo alta y lleva tiempo detrás de ejecutar alguna operación", subraya Óscar Moreno de Renta 4.
Ayer, el Banco Central Europeo (BCE) realizó su primera subasta trimestral extraordinaria por valor de 40.000 millones de euros y no consiguió saciar el apetito de las entidades bancarias (llegaron a pedir el triple de la cantidad citada). Por este motivo, la inyección no consiguió reducir el precio del dinero, que en el plazo de los tres meses se mantuvo entre el 4,66% y el 4,74% (el precio oficial del dinero a corto que fija el BCE sigue en el 4%).
"Las operaciones de hoy puede que no hayan reducido la presión (...) en la medida en que el BCE hubiera esperado", dijo Andy Chaytor, estratega del Royal Bank of Scotland a Bloomberg. En este sentido, y a pesar de que el BCE recordó el miércoles que mantiene la estrategia monetaria decidida el 2 de agosto, los operadores de los mercados monetarios consideran que el endurecimiento del acceso al crédito interbancario aconseja que el BCE no suba sus tipos el 6 de septiembre. "Esto incrementa las oportunidades de que el BCE, al final, mantenga estables sus tipos, dado que parece menos probable que los mercados se hayan calmado lo suficiente", añade Chaytor.
Las bolsas europeas terminaron con avances muy discretos, excepto en España. El Ibex se mantuvo casi toda la sesión en positivo pero cerró con un descenso del 0,46%. El segundo banco francés, BNP, anunció que volverá a reabrir las operaciones de los tres fondos que congeló por un mes el 9 de agosto, contribuyendo a desencadenar la crisis de confianza en los mercados. Por su parte, el director del Fondo Monetario Internacional (FMI), Rodrigo Rato, reconoció ayer en São Paulo que la institución podría revisar "levemente" a la baja sus previsiones sobre el crecimiento de la economía mundial este año y el próximo.
En EE. UU., la Reserva Federal inyectó 17.250 millones de dólares (12.715 millones) en el mercado interbancario. Ayer, también se supo que la crisis ha supuesto el despido de 91.362 personas en el sector financiero, casi el triple que en el 2006. La consultora Challenger, Gray & Christmas advirtió de que lo peor no ha pasado. La construcción ha anunciado 20.000 despidos en seis meses. Desde enero, 84 entidades hipotecarias han cerrado. La impresión entre los analistas es que la crisis financiera ya tiene un impacto en la economía real. Michelle Meyer, economista del banco Lehman Brothers, recuerda el fuerte descenso de la construcción de viviendas de enero a junio (-26%), el millón de norteamericanos que han visto sus casas embargadas por impago, y "ahora lo que ocurre es una contaminación a los consumidores y al empleo". Las ventas de coches llevan camino de ser este año las más bajas desde 1998 y un estudio de Goldman Sachs dibuja un escenario en el que los precios de la vivienda podrían bajar "entre un 15% y un 30% en los próximos años".

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