CANELA FINA
Sabio Mayor Oreja. Nadie en la política española ha demostrado la perspicacia del ex-ministro del Interior para juzgar a Eta y anticipar sus intenciones. Está claro que la banda va a jugar a favor de Zapatero en las elecciones generales. Una nueva legislatura zapatética le daría a Eta todo lo que busca desde hace cuarenta años, pistola en mano.
Derrotado Zapatero en las elecciones municipales a causa de la indignación general que levantó en la opinión pública su política proetarra, la banda terrorista difundió en junio pasado un cínico comunicado suspendiendo el «alto el fuego». El documento era un balón de oxígeno para Zapatero ante las elecciones generales. O bien fue producto exclusivo, como creo yo, de la estrategia electoral de Eta para que en las generales triunfe el candidato que abrió el proceso de rendición del Estado español, con concesioness acongojantes descubiertas en parte, solo en parte, por Deia y Gara, al publicar de forma reducida algunas de las actas de la vergüenza; o bien ese comunicado, como afirman analistas destacados, ha sido un engaño más de Zapatero, una burla adicional del gran embustero, y es el resultado de un acuerdo subterráneo entre el presidente por accidente y los etarras, un descanso en el partido del que falta por jugar la segunda parte.
Como ha explicado sagazmente Mayor Oreja desde la serenidad política, si Zapatero vence en las elecciones generales, que es hoy por hoy lo probable, reiniciará, sobre todo en caso de necesitar los votos nacionalistas para formar mayoría, el proceso de rendición ante la banda terrorista. Instalada ya Eta en las instituciones a través de un partido títere pactado con los etarras por Zapatero, en muy poco tiempo obtendrá la modificación de la política penitenciaria, y a continuación, la liquidación del actual gobierno navarro, la creación de un órgano común vasco-navarro y el reconocimiento anticonstitucional del derecho a decidir de los vascos en referéndum al margen del resto de los españoles. Balza ha asegurado que Zapatero negoció con Batasuna la autodeterminación. Todo ello a cambio de vagas declaraciones del cese de la violencia.
Eta no quiere el poder, no quiere una parte del poder democrático, quiere todo el poder en el País Vasco y en Navarra, lo que se comprueba día a día en los ayuntamientos donde tiene presencia. El objetivo político etarra es la creación de una república socialista soviética, un régimen totalitario en el ámbito territorial vasco-navarro. En su día el PNV, que ha recogido durante muchos años las nueces del árbol agitado por Eta, será desplazado de forma inmisericorde por la banda. Por eso, los nacionalistas vascos, con el inteligente Imaz a la cabeza, empiezan a tomar precauciones.
Lo que está claro por el momento, es que Eta despliega ya su estrategia profunda para contribuir a que Zapatero gane las elecciones. Y lo hace de forma espontánea o tal vez por acuerdo subterráneo de los agentes internacionales zapateriles que siguen negociando activamente con la banda. El PP, en fin, puede proseguir con su política merengosa. Puede también hacer como Mayor Oreja: denunciar la situación real del proceso de rendición ante Eta, de forma que hasta las ranas del estanque del Retiro sepan que estamos en el descanso del partido y que, si Zapatero gana de nuevo, se reanudará la vergüenza nacional de las concesiones a los etarras, de hinojos el Estado español ante la banda terrorista.
Luis María Anson es miembro de la Real Academia Española
© Mundinteractivos, S.A.

Escribe un comentario
Los comentarios están cerrados