Las cuentas públicas germanas arrojan un saldo positivo del 0,1% del PIB en el primer semestre. El alza de la recaudación, la clave.
Por segunda vez desde la reunificación en 1990, Alemania alcanzó en la primera mitad del ano un superávit presupuestario de 1.200 millones de euros, equivalente al 0,1% del PIB. La cifra mejora las expectativas de los economistas y la del propio Gobierno de Angela Merkel.
La primera economía del euro recupera así la fama de disciplina que tenía antes de la caída del Muro de Berlín. Alemania había violado el Pacto de Estabilidad y Crecimiento durante cuatro anos consecutivos, entre 2002 y 2005, al acumular superior al 3%. Pese al entusiasmo generado, el Gobierno advirtió que no habrá recortes de impuestos.
Las administraciones públicas alemanas (federal, regional y local, junto a la seguridad social), obtuvieron en el primer semestre de 2007 un superávit presupuestario de 1.200 millones de euros, debido al aumento de la recaudación por la mejora de la coyuntura económica y los diversos aumentos de impuestos acometidos en los últimos meses.
Números rojos
Se trata del segundo superávit en 20 años. Sólo en el segundo semestre de 2000, gracias a los ingresos extraordinarios de las subastas a los consorcios de telefonía de las líneas UMTS, Alemania pudo sacar temporalmente sus finanzas estatales de los números rojos. El Ministerio de Finanzas salió al paso ante las demandas de los liberales (FDP) para que se reduzcan los tributos.
“Los que exigen ahora una reducción de impuestos persiguen, sin ponerse colorados, una política de endeudamiento que acumuló en el pasado una montaña de deuda de 1,5 billones de euros”, señaló el ministro Peer Steinbrück. La mejora de las finanzas públicas ha sorprendido a los analistas, pero también al propio Ejecutivo, que pronosticó para 2007 un déficit fiscal del 0,5% del PIB.
De los detalles proporcionados por la Oficina Federal de Estadística se desprende que la recaudación ha mejorado por el Impuesto de la Renta (un 29,8% más) y el de Sociedades (un 11,9%). Esto refleja la disminución del paro y la mejora económica que ha generado mayores beneficios para las empresas.
La negativa del Gobierno a reducir los impuestos está justificada en el coste de financiar la reducción de los tributos empresariales, que entrará en vigor el ejercicio próximo y que costará al erario público más de 25.000 millones de euros en los próximos tres años.
Los elevados ingresos del Estado tras varias reformas tributarias, con un aumento del 5,6% respecto al mismo periodo del año anterior, han sido la causa principal de este resultado. Gracias a la recuperación económica y el incremento del IVA, los ingresos por impuestos han aumentado fuertemente, mientras los gastos tan sólo se incrementaron un 0,7%.
Mayor recaudación
Hace sólo un año, en la primera mitad de 2006, Alemania registró un déficit presupuestario de 23.000 millones de euros.
La Comisión Europea podría revisar en las próximas semanas la previsión de déficit público para este año que asignó a Alemania, situada en el 0,6% del PIB. Según la portavoz del comisario de Asuntos Económicos y Monetarios del Ejecutivo comunitario, Amelia Torres, estos resultados “significan que la previsión de la Comisión de un déficit del 0,6 del PIB para este año podría revisarse”, aunque apuntó que “de momento lo que tenemos es el resultado de la primera mitad” del año. Ante la prudencia comunitaria, los expertos de la oficina estadística alemana avanzaron que calculan cerrar el ejercicio con una situación equilibrada.
Las ventas al exterior, motor germano
Desde la llegada del euro, y coincidiendo con el peor momento de la economía germana, el sector exterior se ha convertido en el motor de la locomotora que mueve a la Unión Europea. Ya en 2002, el superávit comercial de Alemania se incrementó un 39,7%, hasta 134,2 millones de euros, tras haber crecido otro 62,8% durante el año anterior. Del mismo modo, la adhesión de los diez nuevos socios del Este a la UE sirvió de revulsivo al comercio exterior alemán.
Su privilegiada posición en el centro del continente y su especial relación de dependencia económica y política desde la época del Telón de Acero elevó su beneficio derivado de las ventas al exterior un 17,64%, hasta 154 millones de euros. Alemania fue, además, el único país de los quince antiguos socios comunitarios en lograr un saldo positivo de su balanza comercial desde la ampliación de mayo de 2004.
Por el contrario, la situación de la economía germana fue especialmente sensible entre 2002 y 2004. El año del acceso al euro, su economía se estancó al anotarse un crecimiento cero, que en 2003 se volvió negativo, tras reducirse el PIB un 0,2%. Con la recuperación iniciada en 2004, tras crecer un 0,8%, que se consolidó en 2006, cuando la actividad se incrementó un 3%.

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