ZOOM

El periodismo ha traído grandes beneficios. Entre los más importantes la facilidad para sentirnos y mostrarnos solidarios con otros hombres. Sobre el concepto de aldea global hay muchos bachilleres haciendo bromas sistemáticas. Pero aldea global quiere decir, sobre todo, el lugar donde vive un hombre vinculado con la suerte de sus semejantes, al margen de la geografía, la lengua, las costumbres o el régimen político.

Este enorme paso ético lo ha dado el hombre a través, en gran parte, del periodismo: cada día se publica en el mundo un gigantesco periódico global, formado por miles y miles de folletos locales, que da cuenta del acontecer del hombre a otros hombres. Uno de los grandes cambios de nuestro tiempo, sin embargo, es que el periodismo ya no ejerce en régimen de práctico monopolio algunas de sus funciones tradicionales, entre las que se cuenta el vínculo solidario. Ha venido internet, y sus mecanismos, a ayudarle (hay quien dice que a relevarle). Y en internet, como su expresión más característica, Google, del que nadie sabe bien si es el quinto poder o el sexto sentido.

Anteayer Google presentó una más de sus herramientas prodigiosas, el Google Sky que es al cielo lo que Google Earth a la tierra. Se trata de un ojo preciso, animado y dinámico sobre las constelaciones, basado en las imágenes del telescopio Hubble. El cielo en casa, dado como se han puesto las mujeres. Sólo hay que reprocharle a Google una leve tardanza de días: era un invento para descubrir el día de San Lorenzo y propiciar así que millones de aficionados pudieran tumbarse de cara a la noche blanca con el gps de las estrellas al lado.

La maravilla es el producto de una técnica espectacular. Pero eso no es lo más importante. Como cualquier otra marca de la casa responde a una manera global (¡gloobal!) de entender el mundo. Cuando Google digitaliza las bibliotecas o fotografía la tierra está contribuyendo a producir en la conciencia humana un cambio de una enorme importancia, que apenas está insinuándose. Sólo le falta resolver con éxito el dificilísimo problema de la traducción automática; cuando lo haga el mundo será un lugar infinitamente más agradable y la vida una experiencia multiplicada. Los bachilleres alertan sobre esta vida. Virtual la llaman con desdén, como el último mono llamaría a la vida ya tocada por el lenguaje.

Google es también el producto de algo que no suele evocarse. Google es América. No suele evocarse porque supone el reverso del imperio, y ante el imperio se prefiere atender a su cara ensangrentada, inflada de dólar y de mierda. Hay quien no perdonará nunca que América haya acabado con las utopías de la manera más drástica imaginable, que es cumpliéndolas.

(Coda: «Cualquiera podrá buscar en el cielo como nunca antes». Carol Christian. Space Telescope Science Institute. http://gearthblog.com)

© Mundinteractivos, S.A.