PERSPECTIVA INTERNACIONAL

El BCE, dispuesto a drenar el exceso de liquidez en la zona euro

Los inversores vivieron ayer una jornada con división de opiniones, entre quienes volvieron a las bolsas a comprar títulos con cierto grado de riesgo al despejarse el temor a un estrangulamiento del crédito después del recorte, el viernes, de medio punto del tipo de interés más alto de la Reserva Federal de Estados Unidos y quienes consideran que lo peor de la crisis financiera cuyo origen radica en el segmento de la financiación hipotecaria de riesgo está por llegar sin que, hasta ahora, ni el Banco Central Europeo ni el banco emisor norteamericano hayan conseguido devolver la confianza ni divulgar mensajes claros respecto a la próxima evolución de los tipos de interés a corto plazo.

La prueba de que nadie sabe si el vaso de la crisis está medio lleno o medio vacío lo dieron las bolsas europeas con avances de entre el 1% y el 2% por la mañana, con la noticia fresca de que el Banco de Japón había inyectado un billón de yenes (6.500 millones de euros) en el mercado interbancario para evitar un repunte excesivo de los tipos. Las bolsas europeas se pararon a la espera de la apertura de Wall Street, que principió sin una tendencia definida y pronto coqueteó con las pérdidas, lo que recortó los avances en Europa. Así, en España, el índice Ibex subió un 0,22% y recuperó la cota de los 14.200 puntos en la cuarta jornada con menos volumen del año. Londres subió un 0,24%, París, un 0,67% y Frankfurt, un 0,39%. A una hora del cierre, Wall Street cedía un 0,5% sin que una inyección de liquidez de 2.600 millones de euros a un día sirviera para devolver la confianza.

Al mismo tiempo se extendían en los mercados las dudas acerca de la actuación de los bancos centrales. Cinco días después de que el presidente del BCE, Jean-Claude Trichet, pronosticase la "normalización" del mercado interbancario, la institución anunció su intención de "reducir gradualmente" el volumen de liquidez en los mercados. El BCE ha inyectado 200.000 millones en el mercado interbancario de la zona euro desde el inicio de la crisis el 9 de agosto. El BCE anunció también que asignará 227.000 millones a un tipo del 4% para cubrir las necesidades de liquidez y las obligaciones de reservas de los bancos privados en la subasta de hoy.

Este comunicado chocó con la creciente impresión de que el BCE no subirá sus tipos el primer jueves de septiembre (como había sugerido claramente el pasado 2 de agosto). Ayer, varios bancos de negocios abandonaron sus previsiones sobre una subida de tipos del BCE del 4,25% al 4,5% el 6 de septiembre, entre ellos Barclays Bank, Deutsche Bank, JP Morgan y Commerzbank.

Pero el boletín mensual del Bundesbank (banco federal alemán) volvió a incrementar la incertidumbre al calificar de "favorables" las condiciones para el crecimiento alemán. Y añadió que, a pesar "de que los riesgos para la economía mundial han aumentado, no hay ninguna razón para corregir esta evaluación" de la coyuntura. El viernes, en cambio, la Reserva Federal justificó su recorte del 6,25% al 5,75% de su tipo marginal al haber "aumentado apreciablemente" los riesgos para el crecimiento. La decisión norteamericana complica todavía más la papeleta del BCE porque sus inyecciones de liquidez han aumentado la masa monetaria contradiciendo su discurso de vigilancia sobre la inflación pero al reconocer la importancia de la crisis sería contradictorio subir los tipos. Otros subrayan que un mantenimiento de tipos reduciría la credibilidad del BCE y podría ser interpretado como un síntoma más de que la crisis es grave. Así el BCE tiene que escoger entre credibilidad y flexibilidad. En EE. UU., son mayoría los analistas que creen que la Reserva Federal bajará del 5,25% al 5% sus tipos el 18 de septiembre. El 15 de agosto, el presidente de la Reserva Federal de St. Louis, William Poole, dijo que sólo "una calamidad" justificaría un recorte de tipos antes de las reuniones de política monetaria previstas.