TESTIGO IMPERTINENTE
Ramón Calderón quiere un nuevo himno para el Madrid y piensa en Manuel Alejandro para componerlo; ¡qué moderno!
Los Bush y los Hernández Mancha han 'intercambiado' hijos durante años en veranos de inmersión lingüÃstica
Jaime Ostos se viste de 'geisha' y la monta
El Sevilla Fútbol Club ganó la Supercopa y el ardor de estómago se instaló en los estómagos de los aficionados madridistas. Pobrecitos: van a necesitar muchas dosis de almax para la temporada. El rubio de oro (Schuster) que tocó el cielo con el Barça, no se ha estrenado bien en el Real Madrid. Parece el mister de una salchicherÃa.
El Sevilla no es nada del otro mundo pero tiene un himno que hace estragos en todas partes. Lo compuso El Arrebato y realmente arrebata cuando suena. Es como un chute para la moral de los futbolistas. La otra noche hablamos de eso en la cena con el presidente del Real Madrid. Ramón Calderón, algo apesadumbrado, dijo que el Madrid necesitaba un himno para los nuevos tiempos. «Voy a encargárselo a Manuel Alejandro», afirmó. (Acotación: no sé yo si Manuel Alejandro da la talla de la modernidad).
Tradicionalmente, Marbella ha sido un territorio ambiguo. La gente era del Betis o del Real Madrid y el Betis. El Sevilla apenas existÃa. En estos últimos tiempos las cosas han cambiado y, hoy, los béticos se pasan en masa a José Tomás. La idea de Calderón no es ninguna tonterÃa. El himno hace milagros. Si yo fuera el Lopera de turno, ahora mismo pondrÃa a El Koala a trabajar en la idea.
Madrid y AndalucÃa comparten signos de identidad, y eso se nota en Marbella, donde la población flotante del verano (quitando la vasca, y no toda) es bastante folclórica y mantiene su fidelidad a la estética agitanada (lo de siempre: bronceado sin factor de protección, ricito en la nuca, casco de gomina). La gente más marbellà pasa de los 50 y no está para cambiar el chip. Las teles locales prodigan continuamente la imagen clásica de Marbella: señores con traje blanco que bailan el rock moviendo sólo la cabeza y señoras embutidas en trajes pequeños y regadas de joyones. La obscenidad funciona. Desde fuera, Marbella es una ciudad rica donde la gente va en rolls y el caviar cae de los árboles.
Ahora, los hijos y los nietos de los marbellÃes clásicos piden la vez. Ellos vienen arrasando, aunque la obstrucción generacional les impida ocupar el primer plano. Los poceros malayos no sólo han blanqueado dinero. También blanquean el árbol genealógico. Las nuevas camadas de marbellÃes vienen impecables, proteÃnicas, excelsas. Han comido sus papillas en un cinco tenedores, se preparan para brokers y hablan 300 idiomas, pero los paparazzi no los siguen porque no le han hecho un hijo a RociÃto.
Es el caso de Francisco Ortiz Bismarck, el niño crecido de Gunilla. Un crack de chico. No ha sacado el talante prusiano de la madre ni la fregona capilar del padre. Estudia y trabaja en Estados Unidos, le saca la cabeza a Brad Pitt y gasta una simpatÃa que seduce a todo el mundo. Hasta ahora, Francisco O. Bismarck sólo salÃa en los cromitos de los ecos sociales, adosado a la figura de sus progenitores, pero poco a poco se desgaja de ellos. Ahora se le puede ver en La suite del mar haciendo pandilla con sus amigos y coleccionando miradas obsequiosas de chicas que afirman sin rubor: está como un cañón.
Los nuevos marbellÃes saben latÃn, además de economÃa. Van para lÃderes. Tienen más movilidad geográfica que sus padres y abuelos, de ahà que aparezcan indistintamente en Marbella y Sotogrande. No es que les asista el don de la ubicuidad. Es que tienen coches rápidos y un poderoso afán por relacionarse. Uno de los chicos más carismáticos y divertidos de la zona es Hugo Hernández Mancha, que le ha hecho la pedorreta al ADN y ha salido alto y flaco como un espárrago.
El hijo del que fuera presidente del pepé es uno de los pocos españoles que entra en la Casablanca sin llamar a la puerta. Los Bush y los Hernández Mancha hicieron intercambio de hijos cuándo éstos eran escolares. 'Laurita' mandaba sus criaturas a España y el matrimonio Hernández Mancha enviaba las suyas a Estados Unidos. De entonces viene la relación entre las familias y la querencia de los Hernández Mancha por Estados Unidos. Hugo y su hermana Belén estudian en la Universidad Americana de ParÃs. Han salido listos.
Otro soltero de la zona es Alfonso de Borbón Yordi (hijo de Alfonso de Borbón y Marisa Yordi), un cachas de calendario. Bello y morenazo, luce tatuajes al uso y tiene aire de chuleta como su papá. Respecto a las proezas académicas, nada se sabe. Pónganse en lo peor. Alfonso de Borbón, junto con Christian Hohenlohe, guaperas con baño universitario, y 'Fritzi' (Friedrich Von Schonburg, hijo del Conde Rudy y MarÃa Luisa de Prusia), que estudia hostelerÃa en Lausanne, forman el equipo de los solteros de oro que esperan el relevo en Marbella (si sus papás les dejan).
La mayorÃa de estos jóvenes se relacionan durante el verano en las puestas de largo y cumpleaños europeas. A lo largo de tres dÃas los jóvenes alternan y establecen nuevos contactos para seguir yendo a puestas de largo y fiestas de cumpleaños. Bailan, beben y hasta van a misa. Es el botellón de los ricos.
(Notas en la moleskine: Don Johnson está en Marbella y George Clooney, en Ibiza. Empate a uno. El desempate lo consigue Jaime Ostos para Marbella. La otra noche se vistió de geisha y montó el pollo en una fiesta).
© Mundinteractivos, S.A.

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