GALICIA ARRASTRA LUSTROS DE RETRASO FERROVIARIO

Barcelona ha sufrido en los últimos meses el caos de Renfe. Cualquier incidencia - incluso la lluvia- se ha transformado en un grave problema de movilidad, Sin embargo, hay redes que están aún peor, como la gallega, que, a pesar de que está más habituada a la lluvia, arrastra un atraso de grandes dimensiones. Con 25 años de retraso llegó el tren a Galicia en el siglo XIX. De mantenerse la actual tendencia, así también va a arribar el AVE, cinco lustros después de que entrase en servicio entre Madrid y Sevilla.

Por Galicia, donde no hay servicio de cercanías, circulan tres tipos de trenes, los de Renfe, los de vía estrecha de Feve y los portugueses de Caminhos de Ferro, que se adentran en Vigo. Los tres tienen en común una lentitud exasperante, salvo en el tramo en Vigo y A Coruña, el único rentable, que está siendo renovado para implantar la velocidad alta, aunque sin electrificar. Con el nuevo trazado está apareciendo un avance tecnológico desconocido hasta hace poco para los gallegos, la doble vía. A Coruña y Vigo siguen hoy a ocho horas de Madrid en tren.

Cuando llegó a Ourense la primera locomotora, en 1881, el poeta Manuel Curros Enríquez cantó en gallego a Nuestra Señora de Hierro,como adelanto que traería prosperidad a una Galicia liberada de curas.

Sin embargo, hablar del ferrocarril en Galicia significa remitirse a una persistente frustración histórica. Por ejemplo, en 1928 Miguel Primo de Rivera dio luz verde en un Consejo de Ministros en A Coruña al proyecto A Coruña-Santiago-Zamora para acercar Galicia a la meseta. Tras diversos avatares, como la suspensión de las obras en la II República que provocó airadas protestas en Galicia, la vía no entró en servicio hasta 1958.

En otro Consejo de Ministros en A Coruña, el gobierno de Aznar aprobó en enero del 2003 su polémico Plan Galicia, la compensación de su Ejecutivo por los errores en la gestión de la avería de un petrolero, el Prestige,que acabó en una nueva marea negra. Hasta entonces, el ministro de Fomento, Francisco Álvarez Cascos, pretendía convencer a los gallegos de que se podía llamar AVE a un tren que entraría en Galicia desde Zamora por vía única y a 120 kilómetros por hora. El Prestige provocó que en el Plan Galicia se modificasen esas previsiones para aproximarse a las exigencias de la alta velocidad.

En 1873 el primer ferrocarril gallego circuló entre Santiago y Vilagarcía, cinco lustros después de que lo hiciera el de Mataró-Barcelona. Para el tren de alta velocidad la previsión oficial, la que reiteran el presidente de la Xunta, Pérez Touriño, y Rodríguez Zapatero, señala que entrará en servicio en el 2012. Pero la estimación realista que manejan los socialistas en privado indica que el AVE no llegará hasta al menos el 2015 y probablemente se demore al 2017, justo 25 años después de la primera línea de estas características en España, la de Madrid-Sevilla.

Al poco de llegar a Fomento, a la ministra Magdalena Álvarez se le escapó la ya famosa frase de que estaba harta del "Plan Galicia de mierda". Desde entonces los desencuentros de la ministra con los gallegos han sido constantes, pese a que sus dos abuelos varones nacieron en la sierra lucense de O Courel, desde donde fueron a Andalucía.

Para la próxima década se espera que funcionen los nuevos servicios del eje atlántico, que unirán A Coruña y Vigo en una hora, el primer gran hito en la aguardada modernización. Entre tanto, el principal atractivo que brinda el ferrocarril en Galicia es paisajístico. Destacan las espectaculares vistas en tramos como el de la ría de O Vicedo en la línea de Feve Ferrol-Gijón; el de la desembocadura del Sil en el Miño y el recorrido por la ría de Vigo en las líneas de Renfe y el puente internacional estilo Eiffel sobre el Miño entre Tui y Valença, de Caminhos de Ferro. Galicia tiene tres trenes lentos.